Síndrome de Down Entrevista Julio 2017

Entrevista a Alberto Alemany

Es Licenciado en Psicología por la Universidad Pontificia Comillas (2007, Madrid). Máster en Psicoterapia Psicoanalítica Relacional (Instituto Ágora Relacional), Gestión de la dependencia y autonomía personal (Universidad de Alcalá), y en Psicoterapia. Perspectiva Integradora (Universidad de Alcalá). En 2008 se inició como Psicólogo en el Centro Diem de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce (Madrid), en 2010 se incorporó como psicólogo  e investigador en la Unidad de Atención a Víctimas con Discapacidad

Intelectual, de la misma Fundación, y actualmente es el Director de esa Unidad y Coordinador del Dispositivo en Red para la Prevención, Detección y Atención (PREDEA) para el abuso y el maltrato a personas con discapacidad intelectual.
Es autor de numerosos trabajos de investigación y ponencias en congresos nacionales y extranjeras.

   Alberto Alemany

  1. La Fundación Carmen Pardo-Valcarce (Madrid, España) tuvo la iniciativa hace años de crear una Unidad dedicada a tratar de una manera global el problema del abuso a personas con discapacidad intelectual. ¿Cuándo y cómo surgió esa iniciativa?

En los años previos al 2010 veníamos observando, en los diferentes servicios de nuestra Fundación, una situación que nos preocupaba mucho. Cada año detectábamos entre los beneficiarios de nuestros servicios un número considerable de situaciones de abuso o maltrato. Por ejemplo, no era infrecuente que cada año 2 o 3 alumnos de nuestro colegio verbalizasen que en casa sufrían situaciones complicadas o que en el barrio un grupo de vecinos les sometiesen a alguna forma de maltrato. Igualmente, entre los usuarios de nuestros centros ocupacionales también detectábamos unos 4 o 5 casos de este tipo. Este hecho, inevitablemente, nos llevó a hacer un ejercicio de reflexión para intentar entender qué estaba pasando.

Coincidiendo con esta situación, la Guardia Civil, en concreto un profesional de una unidad técnica especializada, nos vino a visitar. Este agente policial coordinaba la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo, una unidad específica de Policía Judicial que interviene en casos en los que la víctima es especialmente vulnerable, sobre todo en casos en los que la víctima es de pequeña edad. Este profesional nos indicaba que cada vez recibían más casos en los que la víctima presentaba una discapacidad intelectual y nos solicitaba asesoramiento y apoyo, como expertos en la discapacidad intelectual, para poder ajustar sus herramientas, instrumentos y procedimientos policiales a las necesidades de la víctima con discapacidad intelectual.

Juntando estas dos realidades iniciamos un proceso de búsqueda de recursos específicos que atendiesen a víctimas con discapacidad intelectual y vimos que en España no había ningún recuro de este tipo. Pero no sólo en España, en Europa sólo encontramos un recurso parecido. Además, en nuestra búsqueda de recursos encontramos diferentes estudios que alertaban de la elevada vulnerabilidad de las personas con discapacidad intelectual frente al abuso y el maltrato.

Viendo esta terrible situación y con el ánimo de luchar por reducir la vulnerabilidad de las personas con discapacidad intelectual frente al abuso, pusimos en marcha en 2010, en colaboración con la Guardia Civil, el proyecto No+Abuso y la pionera Unidad de Atención a Víctimas con Discapacidad Intelectual (UAVDI).

  1. ¿Qué áreas abarca la UAVDI?

La UAVDI es un proyecto ambicioso que pretende abarcar tres grandes ejes; la investigación, la prevención y sensibilización y la intervención. Explico brevemente cómo funciona cada área de la UAVDI.

a) Investigación: Encaminada a desarrollar herramientas que garanticen la mejor atención a las víctimas con discapacidad. Durante los primeros años del proyecto enfocamos la investigación al desarrollo de instrumentos forenses, policiales y judiciales que garantizasen que el acceso a la justicia de las víctimas con discapacidad intelectual se diera en las mejores condiciones. Fruto de ese trabajo de investigación nace la primera “Guía de Intervención Policial con Personas con Discapacidad Intelectual (2012, Fundación Carmen Pardo-Valcarce y Guardia Civil). En la actualidad nos encontramos desarrollando estrategias que garanticen que las víctimas con discapacidad intelectual reciben la atención psicoterapéutica necesaria para superar el impacto del abuso.

b) Prevención y Sensibilización: Encaminadas a desarrollar actividades y documentación que reduzca la elevada vulnerabilidad de estas personas frente al abuso. En esta línea hemos generado diferentes materiales y desarrollamos talleres de prevención del abuso con las propias personas con discapacidad intelectual, sus familias y diferentes profesionales. La idea de los talleres y los materiales es mejorar el conocimiento que se tiene sobre la prevención, la detección y la atención en casos de abuso a personas con discapacidad intelectual.

c) Intervención: Encaminada a apoyar a la víctima con discapacidad intelectual para que pueda afrontar la situación por la que ha pasado. En este sentido ofrecemos a las víctimas una atención totalmente gratuita que abarca desde la valoración del caso, al asesoramiento legal, la asistencia letrada, el acompañamiento durante los procesos policiales y judiciales y la atención psicoterapéutica individual y familiar.

  1. ¿Cómo dividen y organizan ustedes el trabajo?

La UAVDI está formada por un equipo de nueve profesionales (1 coordinador psicólogo, 6 psicólogos expertos en psicología clínica y del testimonio, 1 abogado y 1 educadora social). Nuestro trabajo se caracteriza por un gran trabajo en equipo en el que la cohesión grupal es fundamental. Cuando llega un caso nuevo, el equipo en su conjunto lo analiza pormenorizadamente y se diseña un plan de intervención. Esto va a determinar, por ejemplo, si es necesaria una intervención de urgencia en los casos en los que existe una situación de riesgo. Normalmente son dos profesionales psicólogos, los facilitadores, los que se van a desplazar a realizar la primera valoración del caso. Del resultado de la valoración se desprenderá si existen elementos que apunten a que el abuso efectivamente ha podido suceder. De ser así, se apoyará a la persona con discapacidad intelectual (y sus representantes legales, si procede) para que pueda decidir en las mejores condiciones qué es lo que quiere hacer. Para poder tomar esta decisión nuestro abogado asesorará a la víctima y su contexto para que conozcan cuáles son sus opciones y puedan decidir en las mejores condiciones.

En caso de que finalmente se denuncie, el facilitador acompañará a la víctima a lo largo de los procesos policiales y judiciales, “luchando” con los diferentes profesionales para que estos adapten sus procedimientos a las necesidades de la víctima. Además, el facilitador asesorará a estos profesionales sobre la mejor manera de intervenir o incluso puede realizar la intervención de manera conjunta con los profesionales policiales o del sistema de justicia. Además, nuestro abogado puede personarse en el proceso como acusación particular, o puede asesorar al abogado que la víctima haya escogido. Paralelamente a este proceso, otro psicólogo comenzará a trabajar con la víctima y su contexto para reparar el daño que el abuso haya podido ocasionar. En los casos en los que la víctima no se pueda desplazar a nuestra unidad para hacer la psicoterapia podemos apoyar y supervisar a otros profesionales que puedan realizar esta intervención psicoterapéutica.

  1. Sin duda, es la persona con discapacidad intelectual la protagonista a cuyo alrededor gira todo ese complejo mecanismo. ¿Cómo la abordan?

Para nosotros es fundamental conocer la opinión y el deseo de la persona con discapacidad intelectual en todo momento. Es una cuestión de derechos y, hacerlo de otra manera, sería incongruente en un recurso que trabaja al servicio de las personas con discapacidad intelectual. Hacer pasar a una persona con discapacidad intelectual por un proceso policial y judicial sin que este sea su deseo no hace más que aumentar el efecto de la revictimización. Para que la persona con discapacidad intelectual pueda situarse en el centro del proceso y ser agente activo de su propia vida es necesario que se adapte todo el proceso y que este sea accesible a la condición de la persona con discapacidad intelectual. Esto pasa por adaptar todas las explicaciones sobre los procesos, sus consecuencias o dificultades. De esta manera la persona con discapacidad intelectual puede tomar decisiones importantes en su vida.

Sin embargo, las propias personas con discapacidad intelectual no están muy acostumbradas a tomar decisiones, y sus contextos presentan miedos, lo cual exige un tiempo para poder abordar estas dificultades, tratarlas con respeto y cariño, y colocando siempre a la persona con discapacidad intelectual como protagonista de sus vidas.

  1. En uno de los folletos que tienen publicados (ver Panorama en esta misma revista), explican los diversos pasos que se han de dar a lo largo del proceso. ¿Cuál es el más difícil?

Un proceso policial y judicial conlleva diferentes fases, cada una de ellas con su dificultad y su complejidad. El primer paso, en el de la denuncia, nosotros intentamos que el agente policial no repita la entrevista de obtención del testimonio, le sugerimos que pueda visualizar la entrevista que nuestros facilitadores ya han realizado y que en caso de necesitar más información la obtengan a través de nuestro facilitador. El siguiente paso sería la fase de instrucción, en la que se va a querer “visualizar” todas las pruebas para que el juez instructor decida si existe información suficiente como para pensar que efectivamente se ha cometido un delito y que este puede ser perseguido. En esta fase intentamos que sólo se entreviste una vez a la víctima y que esta entrevista sea realizada por un experto en discapacidad intelectual y psicología forense, por ejemplo, nuestro facilitador. Además, siempre luchamos porque esta entrevista sea grabada en soporte audiovisual, que se Preconstituya la prueba testifical por si nuevos profesionales quieren valorar o revisar la declaración evitando así entrevistas reiteradas. Esta grabación también permitirá que la víctima no tenga que volver a declarar en la posterior fase oral.

En la fase oral otro juez o jueces juzgarán el delito y querrán replicar el conjunto de pruebas que en la instrucción se “visualizaron”. Para que la víctima no tenga que volver a declarar, le sugerimos que visualice la grabación de la Preconstituida y así evitar sesgos en el testimonio por el paso del tiempo y la incidencia de las limitaciones propias de la discapacidad intelectual. Finalmente llega la fase de la sentencia. En esta última fase hay que hacer accesible el texto y sus consecuencias a la víctima. Además, en los casos de las absolutorias es importante paliar su impacto en la víctima.

Es difícil decir cuál de las fases es más compleja ya que cada una requiere de unos determinados ajustes a los que los profesionales no están acostumbrados y, por tanto, la labor de sensibilización de todos los profesionales policiales y del sistema de justicia se hace indispensable.

  1. ¿Cuántos casos han resuelto hasta ahora? ¿Cuáles son los abusos más frecuentes?

Desde la puesta en marcha de la UAVDI hemos recibido más de 600 casos. Es importante destacar que año tras año el número de casos que recibimos aumenta significativamente. En todo el 2010 atendimos un total de 7 casos y en la actualidad estamos recibiendo una media de un poco más de 12 casos al mes; en 2016 atendimos 147 casos.

Respecto a la pregunta de cuántos hemos resuelto, es difícil responder a esa pregunta ya que el éxito de un caso es muy variable. En algunos casos, conseguir que la víctima salga de su contexto dañino es un gran éxito; en otros acompañarle a través de un proceso y conseguir que éste se adapte a la perfección también es un éxito; y en otros, el hecho de conseguir que acuda a psicoterapia y que se puedan elaborar las consecuencias del abuso es un gran logro. En función de estas variables podemos decir que cerca del 80% de los casos que cerramos se debe a que los objetivos marcados, de manera conjunta con la persona con discapacidad intelectual al inicio de la intervención, han sido conseguidos.

En cuanto a la tipología de casos que más recibimos, porcentualmente es el abuso sexual intrafamiliar: un 20% de los casos que recibimos se acogen a esta tipología. Este dato habla de la gran dificultad que entrañan los casos que atendemos ya que, en estos casos, se debe hacer una gran intervención en red que permita colocar a la persona con discapacidad intelectual en un contexto seguro.

  1. ¿Han notado una mejoría en el comportamiento de los diversos agentes que intervienen en el proceso?

Los primeros años fueron realmente duros, hasta el 2013. Prácticamente nadie conocía nuestro servicio ni las dificultades que entraña esta problemática, y cada caso exigía una fuerte labor de sensibilización y concienciación. A partir del 2013 nuestro recurso comenzó a ser más conocido entre los diferentes agentes y ese hecho, ciertamente, mejoró la receptividad de los diferentes agentes. Pero sin duda, el hito fundamental que ha hecho que las cosas sean cada vez más fáciles ha sido la entrada en vigor de las últimas modificaciones del Código Penal y de la Ley 4/2005, de 27 de abril, del Estatuto de la Víctima del Delito. Esta modificación de nuestro Código Penal contempla la participación en el proceso judicial de profesionales externos, como puede ser el facilitador, para garantizar que las víctimas especialmente vulnerables reciban la mejor atención posible. Por tanto, a partir de 2015 los operadores jurídicos se muestran mucho más accesibles, haciendo posible que la intervención del facilitador sea cada vez una práctica más extendida.

  1. ¿Qué influencia y proyección han tenido sobre otras organizaciones españolas y extranjeras?

Inevitablemente, al ser la UAVDI un recurso pionero en todo nuestro territorio nacional son muchas las organizaciones españolas, en especial las que se dedican al mundo de la discapacidad intelectual, las que nos han solicitado apoyo en los casos que detectan, asesoramiento, formación… Es muy relevante el impacto que la UAVDI ha tenido en la formación de los profesionales del mundo de la discapacidad intelectual. Desde el 2010 hemos capacitado a más de 3000 profesionales en las claves para prevenir, detectar y actuar en casos de abuso a personas con discapacidad intelectual. Además, hemos alcanzado a más de 5000 profesionales de diversos ámbitos a través de nuestra participación en diferentes jornadas y congresos. Esta sensibilización se ha materializado en la capacitación de dos organizaciones españolas para que puedan atender los casos atendidos en sus áreas territoriales. Así, en 2013 comenzamos un proceso de capacitación a los profesionales de Plena Inclusión La Rioja y en 2015 hicimos lo mismo con ATADES en Aragón.

Respecto a la proyección internacional, también han sido diversas organizaciones, entidades y profesionales los que se han interesado por nuestro trabajo. De esta manera hemos adaptado la Guía de Intervención Policial a las necesidades de la policía francesa y hemos capacitado a profesionales de diversos países de Europa y Latinoamérica. Destacan en este sentido una formación a agentes judiciales, en colaboración con la Procuraduría de los Derechos de las Personas con Discapacidad, en la Universidad Tecnológica de Monterrey (México), una formación a profesionales de la discapacidad en la Universidad de la UCA en el Salvador o una formación a psicólogos forenses con la Asociación Argentina de Psicología Jurídica en San Luis, Argentina.

  1. ¿Qué reconocimientos han recibido?

Afortunadamente el proyecto de la UAVDI ha contado con un buen reconocimiento. Este reconocimiento se ha plasmado a través de algunos premios. En 2013, el Consejo General del Poder Judicial nos otorgó el Premio del Foro Justicia y Discapacidad. Este reconocimiento tiene mucho valor para nosotros ya que proviene del estamento judicial más importante en lo relativo a los derechos de las personas con discapacidad. En 2013 recibimos un Accesit del Premio Comunicación y Dependencia por parte de la Fundación Caser. En 2014, fuimos galardonados en la XXI edición de los Premios Telva Solidaridad. Además, ese mismo año, la Obra Social La Caixa nos premió en la categoría a la Transformación Social, premio del que hemos vuelto a ser finalistas este mismo año. Para nosotros este galardón tiene un enorme valor ya que proviene de una de las entidades más fuertes en la acción social en España.