Artículo: Vino a llenarnos la vida ¡que creíamos tan llena!

Vino a llenarnos la vida ¡que creíamos tan llena!

Luz Molina Pico de las Carreras
Bella Vista, Buenos Aires

 

¡¡¡Hola!!!

Me pidieron un testimonio breve de nuestra experiencia como padres de un niño con síndrome de Down… así que aquí estoy.

Santos es nuestro noveno hijo. En cierto modo, el rey de la casa. Tiene 7 hermanas mujeres que lo miman y un hermano mayor varón a quien sigue a todos lados, sobre todo cuando toca la guitarra.

Nació a término luego de un embarazo muy bueno pero lleno de incertidumbres, pues después de la ecografía de la semana 12ª supimos que teníamos un 25% de posibilidades de que naciera con síndrome de Down. Cosa que así fue, pero tampoco quisimos corroborar con otros estudios.

Los primeros tiempos fueron como un tsunami de sensaciones variadas en todos los miembros del grupo familiar: consultas médicas frecuentes, estimulación temprana, terapias, etc. etc… Todo el mundo nos llamaba, visitaba, recomendaba ver películas , videos, libros acerca del tema; pero nosotros necesitábamos nuestro tiempo para entender dónde estábamos parados con esta nueva realidad… Con el tiempo fuimos descubriendo que Santos nos cambió la vida en 180 grados, pero para bien. Es dulce, cariñoso, sensible, alegre, sonriente… No alcanza el tiempo para dejarte abrazar por él… Nunca son suficientes los abrazos y besos que te da, las miradas llenas de cariño… Yo digo que saca lo mejor de los que lo rodeamos, pero de los que no lo rodean también: cuando vamos a la panadería le regalan galletas, cuando vamos a la verdulería, una banana… saluda a todos cuando pasa y la gente con él logra detenerse un minuto para contestarle.

Hace poco empezó a ir al cole y disfruta muchísimo ahí. Es increíble cómo avanzó madurativamente desde que concurre al jardín, pues estar con niños de la edad es un excelente estímulo. En casa es el menor, lo que a veces hace que se lo mime por demás, si bien tratamos que crezca lo más autónomo e independiente posible. Le encanta la música.

En cuanto a los aprendizajes, cada logro es un gran logro… Sus tiempos son distintos, pero nos marca, que es lo importante, todos los días. Con él aprendimos a ordenar nuestras prioridades y a sorprendernos con las cosas chiquitas.

Nuestra familia es más feliz desde que él nació. Yo digo que vino a llenarnos la vida ¡que creíamos tener llena!

Síndrome de Down Vino a llenarnos la vida ¡que creíamos tan llena!