Estimada Katerinne:
Como siempre, el camino a tomar es el de la paciencia y el de la constancia. Es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero la única vía de mejora se encuentra en la aplicación diaria, constante y paciente, de unas normas claras, bien definidas y que hay que hacer cumplir al niño en todo momento.
En primer lugar, lo que hace tu hijo entra dentro de lo normal, aunque puede darse el caso de que él sea especialmente inquieto. Como los niños con síndrome de Down pasan por las diferentes etapas evolutivas con algo de retraso, con 4 años vive una etapa de curiosidad, de observación, de querer tocar, agarrar, mirar, oler, escuchar y tirar todos los objetos que están a su alcance. Está experimentando el mundo. Una medida útil en este terreno, que se utiliza con todos los niños cuando comienzan a andar y explorar, es quitar de su alcance todo lo que pueda tirar y romper, o lo que no interese que coja. Es fácil de conseguir, poniendo en alto esos objetos.
Puede ser también que lo haga sencillamente para llamar vuestra atención. Si ha observado que al lanzar un objeto al suelo todo el mundo, y especialmente tú, os enfadáis, os ponéis a hablarle e incluso a gritarle y le prestáis toda la atención del mundo, ya ha encontrado la forma de hacerse protagonista. Si este es el caso, hay dos medidas válidas. Una, no hacerle mucho caso cuando se porta mal, haciendo como que no lo hemos visto, si no es muy grave lo que hace. Y dos, atenderle cuando se porta bien, jugando con él, hablándole o leyéndole cuentos que le ayuden a tranquilizarse.
Por último, su inquietud baja también si se consigue que haga ejercicio físico a lo largo del día. Sacarle al parque, jugar en la calle, llevarle de compras, hacerle andar, dejarle correr, son formas de que libere su energía y esté un poco más tranquilo en casa. Quizás si se pasa todo el día en casa, encerrado entre cuatro paredes, cuando llegas tú de trabajar te demanda toda la atención que necesita y desahoga toda la tensión que no ha liberado.
Por otro lado, es esencial que toda la familia se implique en las medidas que decidáis aplicar. Si no es así, te encontrarás sola, intentando marcar límites a tu hijo y así es más difícil lograr avances.
De todos modos, hay días que las cosas no salen bien y parece que el mundo se hunde. Pero seguro que dentro de unos días verás las cosas de otra forma. El tiempo, en forma de madurez de tu hijo, juega a tu favor.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21