Gracias Saro,
Durante las últimas semanas también he asistido a un curso sobre cuidadores de la Ley de Dependencia, el primero que se hace en Cuéllar, la verdad que el planteamiento no fue muy acertado porque se trataba en el 90% de personas mayores con problemas muy distintos a lo que a mí me interesa, porque son personas dependientes y a mí de la ley me interesa la primera parte: la promoción de la autonomía. Pero se hizo, claro, pensando en la mayoría.
Pero siempre se aprende, si se está dispuesto a ello, pero por supuesto he dejado constancia de que en el futuro lo tengan en cuenta a la hora de planificar estos cursos las circunstancias diferentes para dar oportunidades a todos los beneficiarios de esta ley con sus circunstancias diferentes.
Y allí sentada junto a mí había una mamá, con dos mellizas prematuras que reciben atención temprana en Cuéllar, aquella lucha que me levó dos años ganar y que Irene nunca se benefició, pero otros sí, y la prueba la recibí durante este curso.
A mis compañeros de curso les regalé una poesía de Mario Benedetti, la gente que me gusta:
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.