Hola Eva Luz,
Espero que todo te resulte bien con estas personas, trata de enviarles buena vibra, bendiciones y verás como su actitud cambia. Encomiendate y encomiendaselos a Dios para que les abra su conciencia y te den la mano respetando tu espacio. A continuación alo de San Francisco de Asís (que lo leo y lo leo pero es difícil de practicar!!! pero bueno hay que intentarlo.).
<< Ama a los que te causan disgusto,
deseando de ellos tan solo lo que te diere el Señor.
Ámalos como son, sin desear, para tu provecho, que sean cristianos mejores...
Que ningún hermano, por muchos pecados que tenga, salga de tu presencia, después de ver tus ojos, sin obtener el perdón que te hubiere pedido.
Y si, después de eso, se presentase ante tí otras mil veces, ámalo más que a mí, a fin de conducirlo al Señor>>
Francisco de Asís.
Cuando siembras amor en aquellas circunstancias en que encuentres odio, ocurre algo único. Primero en tí mismo y después en el campo de energia del odio en el que estás. Cuando empiezas a confiar en el amor y reconoces que al final todos seremos uno con ese amor, causas un gran impacto en la pauta de energía baja del odio. Cada vez que observas a alguien demostrando odio, puedes estar seguro de que se siente odiado. Al mismo tiempo, piensa que esta persona es amada por Dios (puesto que Dios es amor). Como testigo o receptor de ese odio, tú eres una chispa de amor. Si eres capaz de sembrar amor en respuesta al odio, a la larga verás que el odio se convierte en amor. Entonces, puedes estar seguro de que el odio es sólo un error creado por la mente del hombre. Puede que pienses que todo esto del amor parece una teoría demasiado bonita para aplicarla cuando eres víctima del odio de otra persona. De momento quédate con la idea de que tu voluntad de sembrar amor en el campo del odio y de ver el odio como una necesidad de amor cambiará tu entorno y, a la larga, sustituirá el odio por el amor.
(Tomado del libro "La fuerza del espíritu: Hay una solución espiritual para cada problema" de Wayne W. Dyer).
Espero te sirva,
Saludos!
Brenda.