Querida Gloria:
Perdona por mis despistes imperdonables. ¡Si es verdad, si tienes cinco hijos como cinco soles!
He vuelto a ver el vídeo ahora, más despacio. Ayer mientras lo veía, me interrumpían por aquí (…) y tenía que pausarlo a cada momento; y debe ser que se me quedaron más grabadas las imágenes en que se ve a Sara con sus hermanas, pero de una en una. Y por cierto, derrochando una ternura y un cariño que se salen de la pantalla.
Son preciosos todos tus hijos. Y tú, tú eres una monada.
Así que más felicitaciones todavía por tu labor y por tu familia.
Me emocionó la forma en que besan a Sara: pero qué besos tan bonitos le dan, y con qué alegría los recibe ella.
Entiendo perfectamente la intensidad de esos besos, que sabemos que son tan bien recibidos, y que damos con toda el alma, con el corazón entero, ¿verdad, Gloria?
Me encantó el vídeo y me emocionó hasta las lágrimas. Así, como quien no quiere la cosa, nos va contando cómo se ha criado Sara: de bebé, (¡qué gordita, que linda!), el cole, la piscina, la equitación, la bici, el perrito tan gracioso.
Se me quedó grabada la sonrisa de Sara: ¿a qué entran ganas de vivir viendo una sonrisa como esa?
Yo doy gracias por haber tenido la oportunidad de vivir en un mundo en el que (afortunadamente todavía) existen las virtudes y los dones especialísimos que suelen tener las personas con síndrome de Down; doy gracias por haber disfrutado de esos dones y por seguir disfrutando de ellos. Doy gracias por no haber conocido un mundo del que ellos estuvieran ausentes. No me habría gustado vivir en un mundo así; seguro que habría sido mucho peor, mucho más frío, mucho menos amoroso.
Disculpa de nuevo por mis despistes, y gracias por tus cariñosas palabras y por difundir lo que difundes.
Un abrazo enorme y muchos besos. ¡Ah, y esta vez para todos, incluido el papá a quien con tanta alegría Sara saluda desde la grupa de su caballo!
Saro