Estimada Natascha:
En ocasiones, estas circunstancias que resultan tan difíciles de solucionar acaban por crear tensión en toda la familia y se produce una especie de condicionamiento, en el cual el mero hecho de hablar de ir al baño o de dejar el pañal, produce cierta tensión en todo el mundo. Juan Pablo es probable que note la tensión que produce todo lo relacionado con el baño y está acabando por rechazarlo, negándose, enojándose, hasta pegando puños. Aunque tú dices que tratáis de que el tema no os desborde, es seguro que estáis especialmente sensibles y nerviosos con el tema.
Es evidente que sería muy bueno que Juan Pablo controlara esfínteres, y que ese control le beneficiaría en su integración escolar, en su autonomía e incluso en su autoestima. Pero si lo habéis probado todo, quizás lo mejor fuese dejar el entrenamiento una temporada, que todo el mundo se relaje, que baje la tensión y que deje de ser un tema que produce nerviosismo. Después de un tiempo, cuando os sintáis todos más calmados, incluido Juan Pablo, podéis volver a intentarlo, pero ahora lo más beneficioso probablemente sea descansar.
Ya sé que estáis sintiendo que cada vez se hace mayor y que cuanto más pase el tiempo, será más complicado, pero hay que valorar las circunstancias de cada situación y, por lo que cuentas, parece que lo mejor para todos en estos momentos es tomarse un respiro, pues él, con su actitud, está expresando que la situación le desborda y forzarle y presionarle lo único que va a hacer es complicar las cosas.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21