Estimada Alleidy:
Estoy seguro de que otras madres que han pasado por experiencias similares te escribirán dándote ideas sobre cómo lo abordaron ellas.
Yo solamente quería hacer una reflexión sobre esos hechos dolorosos que nos rodean y que tenemos la duda de si hemos de enfrentar a los niños con síndrome de Down a ellos o no. El tema de la muerte es un tema delicado, de alguna manera tabú en la sociedad en la que vivimos. Parece que de eso no se puede hablar o si se habla es en voz baja y con mucho cuidado. Y sin embargo, la muerte es connatural a la vida, va unida indisolublemente a ella y así lo tenemos que aceptar.
Todos los niños, incluidos los niños con síndrome de Down, han de ser conscientes de esta realidad. No significa que sea un tema que haya que abordar de forma sistemática, sino que precisamente cuando ocurren hechos como el del perrito de tu hija, necesitan que se les explique lo que está pasando.
Quizás la experiencia de ver al perrito dolorido y con su cara inflamada no fuera la mejor, ya que la imagen final que queda en su recuerdo se parece mucho a esa del último momento en que le vio. Pero vosotros podéis hacer que esa imagen se borre enseñándole fotos de cuando el perrito estaba bien o hablándole de los buenos momentos que pasasteis con él.
Respecto al tema de su muerte, la forma de abordarlo es con la mayor naturalidad posible, hablándose con sinceridad de lo que ha ocurrido. La sinceridad, el lenguaje del corazón, nunca falla. Si sois una familia creyente, este es el momento de transmitir vuestras creencias en una vida futura. Si no, lo explicaréis transmitiéndole vuestras propias dudas, pero siempre desde la verdad. Ella no quiere grandes explicaciones, sino que se la tranquilice.
Y puede ocurrir, efectivamente, que al decirle que el perrito se ha ido al Cielo, ella busque entre las nubes a su Coquito, pidiéndole que baje y que vuelva a su lado. Ya sabes que los niños con síndrome de Down lo entienden todo literalmente. Pero lo importante no son las palabras concretas que emplees, sino la forma en que se las digas.
No obstante, insisto en que lo que ella necesita ahora es cariño, comprensión y sentirse acompañada en ese disgusto que ha pasado y que nadie puede evitarle. Son estas desgracias cotidianas las que la irán fortaleciendo para enfrentarse a la vida cuando sea mayor.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21