Estimada María Isabel:
En ocasiones el paso de la comida triturada a la semisólida y sólida es costoso con algunos niños con síndrome de Down. De todos modos, está claro que, en parte, se debe a que se les ha acostumbrado a determinados alimentos que les resultan más agradables de tragar y, dada la comodidad, se prefiere continuar con ellos. Pero hay un momento en que es necesario ponerse serios y comenzar a introducir alimentos semisólidos.
No sé cuántas ganas de comer suele tener Alfonso, pero la mayor parte de los niños con síndrome de Down son buenos comedores y saltarse alguna comida, para que tengan más hambre en la siguiente, no es mala idea. De hambre no se van a morir. Es importante, eso sí, que no se le dé absolutamente nada entre comida y comida, porque se suele caer en la trampa de dejarle que coma algo, por ejemplo, pan, ya que para una madre es difícil dejar sin comer a su hijo, aunque solo sea unas horas.
Para que pruebe las cosas, lo conveniente es que le vayas introduciendo los tropezones en las comidas que le gustan, en este caso el Nutribén, y algunas comidas semisólidas o fáciles de tragar justo antes de sus potitos, para que tenga hambre y haga el esfuerzo. Haz pruebas con distintas comidas, como galletas, trozos de frutas o pedacitos de pan, hasta encontrar algunas que vaya aceptando y que puedan irse ampliando poco a poco.
En este Canal, ya sabes, hay un bloque dentro del apartado de Educación-Psicología dedicado a la alimentación que te podrá también aportar alguna idea:
Alimentación complementaria
De todos modos, el secreto está en la paciencia y la firmeza. Si estás convencida de lo que haces él, poco a poco, irá aceptando los nuevos alimentos y ampliando la variedad de lo que come.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21