Dicen que cuando nuestros hijos van creciendo, nos vamos haciendo más resistentes a ciertas reflexiones que nos toca oír, yo, por ahora, no me acostumbro.
Hoy me ha contado mi hijo que hace poco, un día, en el recreo, una niña de las amyores dijo delante de todos los amiguitos ¿no sabéis que Miguel es subnormal?. Miguel la contestó que él ve que tiene problemas pero que no se siente subnormal. Para mí, como madre, siempre el mismo estremecimiento aquí dentro, no me acostumbro...
Intentamos explicarle que él tiene una discapacidad pero que eso no le quita ningún valor de los que le conocemos ni un trocito siquiera de todo nuestro inmenso amor por él tal y como es. Y en eso soy yo la que me siento tremendamente discapacitada para encontrar las palabras en tales explicaciones...
Quería también, en medio de estos nuestros "misteros" de alegrías y sufrimientos cotidianos, desearles a todos que el Misterio de la Navidad llene sus corazones de paz y bendición, especialmente a los que más lo necesiten en estos momentos.
Un abrazo grande.
Pilar.