Estimados amigos:
Felipe es mi nieto de tres años, que nació con síndrome de Down, y que desde el primer instante, una vez superada la sorpresa, ha estado asistido por una pequeña corte de profesionales, que lo acompaña en su crecimiento.
Felipe asiste a un centro de estimulación multidisciplinario en donde una vez por semana, una fonoaudióloga desarrolla su comunicación y lenguaje; también una vez por semana, una terapista ocupacional estimula sus habilidades motoras y sensoriales; una kinesióloga se encarga de su parte muscular y motora y una psicopedagoga refuerza semanalmente su actividad de colegio. Felipe además asiste 3 horas diarias a un colegio "normal" que integra niños con capacidades diferentes. todos ellos opinan que su pronóstico es muy bueno.
Su círculo familiar íntimo, integrado por sus padres y abuelos, lo contiene, lo ama, complementa la actividad de los docentes y lo estimula permanentemente en su evolución, que es mucha.
Como resultado de todo este "programa", Felipe es un niño vivaz y alegre,que camina desde hace casi un año,entiende todo lo que se le dice, se hace entender en lo que quiere y tiene un vocabulario pequeñito: papa, mama, abu, no! (no dice sí), adios, y algo más. Es todo lo que habla por el momento. No se integra fácilemte con los otros niños, salvo con su prima y su compañero de colegio preferido. Creo que lo abruma un poco las reuniones grandes y bulliciosas.
Hasta aquí, la "foto" de Felipe. Y aquí la pregunta:
Que agregarían o sacarían de estas tareas? Nos preocupa en especial que no hable, porque lo necesitará para su colegio el año que viene.
Debo detenerme aquí aunque tendría rollo para rato.
Les agradezco profundamente toda la información y los libros que generosamente comparten con nosotros y por la enorme tarea que hacen por los niños. Y por el amor a esa tarea, que se lee entre líneas. Saludos cordiales. Roberto Vaamonde