Estimada Rebeca:
Creo que has hecho un buen análisis de la situación y que tu planteamiento es el correcto. Tu hija es muy pequeña, lleva poco tiempo en la escuela regular y se encuentra, aún, en periodo de adaptación. Tiene que aprender a comportarse en la escuela, a relacionarse con los demás, algo que es, precisamente, uno de los objetivos principales de la escolarización en régimen de inclusión, en centros ordinarios.
Que en casa se comporte de una manera y en la escuela de otra es algo muy normal. Son situaciones completamente distintas. En casa solo sois dos personas, ella y tú; en la escuela hay muchos otros factores: todos sus compañeritos, la maestra, otros profesores, etc.. En casa se conoce los espacios, los horarios, las normas, las rutinas; en la escuela tiene que aprenderlo todo. En casa tú eres su madres, una autoridad; en el colegio compite con otros niños, iguales que ella, y tiene que aprender a resolver los conflictos con ellos: si le quitan el material, si le piden jugar, si tiene que compartir algo. Todo eso lo tiene que aprender.
Por eso reacciona de forma inadecuada, mordiendo, jalando del pelo, manoteando. En casa, con una palabra tuya, una mirada seria, una llamada de atención, sirve. En la escuela, cuando tiene un conflicto reacciona de otras maneras, normalmente las más primitivas, golpeando, jalando, mordiendo, pintando las sillas. Es su reacción ante las frustraciones, porque no sabe responder de otra forma. Hay que enseñarle que eso no se hace, de una forma rápida y tajante, en el mismo momento en que la conducta ocurra, como tú bien dices, y de forma muy seria e intensa. Sentarla inmediatamente en la silla de pensar, con una voz fuerte y sin muchas explicaciones. Poco a poco lo irá entendiendo y esas conductas desaparecerán, ya lo verás. Es cuestión, como siempre, de constancia.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21