Estimada Verónica:
La mejor opción para cualquier niño, tenga o no síndrome de Down, tenga o no cualquier otra necesidad educativa, es ser educado en el mismo ambiente que sus compañeros. El principio de inclusión defiende esta perspectiva, partiendo del supuesto de que es el sistema educativo el que tiene que adaptarse a cada niño, dando respuesta a sus necesidades educativas particulares y no al contrario. Una educación en la que se sitúe a los niños con síndrome de Down en una ambiente separado, en unas instalaciones diferentes para satisfacer sus necesidades específicas, utilizando tus propias palabras, es una educación segregadora y, por tanto, discriminatoria.
Podría aportarte argumentos de todo tipo, de orden legislativo (la Declaración de los derechos de las personas con discapacidad), de orden ético (¿con qué derecho nos permitimos separar a un niño de sus hermanos y de sus amigos de la misma edad, llevándole a una escuela o espacio diferente?, ¿estaríamos respetando su dignidad como ser humano?) o de orden pedagógico (donde más y mejor se aprende es con el ejemplo de modelos regulares, no especiales). Pero el argumento fundamental es que si queremos que sean ciudadanos de pleno derecho, compartiendo derechos y deberes con los demás, no podemos prepararles en la etapa educativa, la que les aporta las herramientas para funcionar más tarde en sociedad, en entornos restringidos y apartados de los demás. ¿Cómo van a saber defenderse en de adultos en ambientes sociales ordinarios si de niños les educamos en ambientes separados?
Con este planteamiento, desde mi punto de vista, vuestro enfoque debería ser crear espacios que sean válidos para todo el alumnado y al mismo tiempo sirvan para el niño con síndrome de Down o con otras necesidades educativas específicas o especiales. El concepto de inclusión se refiere a eso, la creación de espacios acogedores, en los que todos los alumnos tengan cabida, con o sin discapacidad.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21