Estimada Giany:
Dicen que la adolescencia es una enfermedad que se cura con los años y aunque en parte es una afirmación en tono de broma, lo cierto es que contiene una gran verdad. Lo primero que he de decirte, por tanto, es que te armes de paciencia. Todos los chicos y las chicas pasan por esa etapa, tengan o no síndrome de Down, y sufren las transformaciones propias de ella. Entre esos cambios están los fisiológicos, los hormonales, los corporales, pero también los psicológicos, con cambios de humor y de carácter que con frecuencia ni ellos mismos saben ni entienden lo que les ocurre.
En el caso de tu hija, se han producido dos cambios más, que no son ni mucho menos superficiales. El cambio de casa y la presencia de un hermanito son dos cambios en su vida de gran calado, que es seguro que le están afectando. Hemos de tener en cuenta que los niños con síndrome de Down son especialmente sensibles a los cambios, que les afectan con más intensidad y a los que tardan más en adaptarse que los demás niños. En general suelen preferir ciertas rutinas cotidianas, con las que se sienten cómodos, y los cambios que rompen esas rutinas les producen desconcierto. A tu hija el hermanito, además, le está restando una gran parte del protagonismo que siempre ha tenido y eso, sin duda, ha tenido que afectarla.
Como ves, todas las razones que estoy aportando intentan ayudarte a que te pongas en el lugar de tu hija, viendo cómo los distintos cambios que están apareciendo en su vida explican con facilidad su mal humor. Y aunque pides una técnica o recomendación para lograr que tu hija vuelva a ser como antes, la verdad es que ella ha cambiado y eres tú la que tiene que cambiar para adaptarte a ella. No puedes cambiarla para conseguir que vuelva a ser como era, pero puedes cambiar tú para acercarte a su nueva forma de ser. Lo peor que podemos hacer cuando nuestro mundo cambia por alguna razón es creer que todo sigue igual y pedir que todos se comporten como antes. Eso es imposible.
Mi recomendación, por tanto, es que intentes acompañarla en este proceso de cambio. Que la escuches cuando quiera hablarte, teniendo en cuenta que no siempre hablará con palabras, sino con sus acciones. Su mal humor y su cara seria son también formas de comunicación que tratan de transmitir su estado actual, de dolor y de malestar. Que le hables, poniendo en palabras sus sentimientos, porque ella misma no los entiende. Que te pongas en su lugar, para que se sienta comprendida y arropada. Que le dediques tiempo en exclusiva, para jugar, pasear o llevarla al parque, sin el hermanito, para que sienta que sigue siendo importante para vosotros, aunque no siempre le podáis dedicar el tiempo que ella quisiera. Es decir, que aceptes su mal humor como una fase que vive y que ella misma no quiere vivir, evidentemente. No puedes abandonarla en este momento, sino que te necesita más que nunca.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21