Una pequeña reflexión

  • María
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4 años 2 semanas antes #61308 por María
Una pequeña reflexión Publicado por María
Hace cuatro años, desde que me confirmaron que estaba embarazada y que mi hijo tendría síndrome de Down, desde el primer momento decidí seguir adelante con el embarazo. Lógicamente, me daba miedo seguir adelante porque iba a dar a luz a un bebé con una enfermedad que no le permitiría tener la esperanza de vida que tendría si fuera sano. Además, todas las dificultades que implicaría por su salud, limitación de movilidad, cognitiva y neurológica... Pero en ningún momento me detuve ni pensé en abortar; todo lo contrario, decidí que sería una madre completamente entregada a mi hijo y que le daría todo lo que necesitase para que fuese feliz y pudiese integrarse a la perfección en cualquier ámbito.

Eso sí, los dilemas internos no dejaron de aparecer: y de la forma que más lo manifesté es que soñaba que mi bebé nacía enfermo... Quería saber si este sueño tenía un significado especial, por lo que recurrí a diferentes webs e incluso a un psicoanalista que describiese lo que podía augurarme. Obviamente, al final deduje que ta solo era el símbolo de lo que iba a suceder, de que tenía mucho miedo de cómo iba a frontar la situación de tener un bebé con síndrome de Down.

Por lo tanto, me puse manos a la obra y empecé a informarme sobre cómo afectaría a mi vida, sobre qué características diferenciaban a un niño con síndrome de Down de otro que no lo tenía, sobre las particularidades de este síndrome (que por cierto, aquí en Down21.org tienen un artículo que me sirvió de mucha ayuda respecto a los aspectos biomédicos, psicológicos y educativos), y finalmente busqué toneladas de consejos sobre cómo podría lograr que se integrase bien en el colegio, que hiciese amigos, que pudise avanzar en su educación y que finalmente, tuviese oportunidades laborales.

Al final, después de cuatro años, saco una serie de conclusiones que vendría bien a muchos padres que van a serlo pero que no están decididos del todo: Tened el bebé. Mi hijo, Nicolás, es toda una fuente de cariño y amor, es amable, tierno, se porta muy bien con todos y todos sus amigos le adoran. Por favor, seguid adelante como yo hice, porque al fin y al cabo es nuestro hijo y se merecen nuestro cariño igual que cualquier otro.

Para finalizar, dejo algunas fuentes que me parecen curiosas y sobre las que he hablado más arriba.
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