Hola, Cristina:
Yo me llamo Saro, y mi hermana María José tiene 48 años.
Me pongo en tu lugar perfectamente, y deseo que des cuanto antes con los profesionales que mejor puedan entender y asesorar.
Yo en mi hermana detecto también algunos cambios últimamente: como más tendencia a estados de tristeza; más dificultad para entender lo que se le dice...
Casi siempre preguntaba ¿qué?, después de dirigirle una frase, seguramente para procesarla. Pero ahora noto que, o bien es que yo le hablo muy deprisa, o que está teniendo -además de posibles pérdidas auditivas-, más dificultades para procesar la información...
No sé, porque no pasa siempre.
Ha tenido últimamente unas especies de mareillos, con pérdida de equilibrio, cuya causa aún están investigando los médicos. Entre tanto, es rara la vez que la dejo salir sola a pasear.
Solo que a ella le encanta esta nueva modalidad; es más, protesta si yo algún día no puedo acompañarla.
Estoy pendiente de los resultados de algunas pruebas, como te dije, entre ellas una radiografía esofágica, porque últimamente tiene ciertas dificultades al deglutir.
Lo cierto es que hay que cuidarla más.
En fin, perdona este mensaje rápido. Es que ya me iba a acostar, pero no quería dejar de decirte que somos varios los familiares que tenemos a nuestro cargo a adultos con síndrome de Down, y que experimentamos, en mayor o menor grado, las dificultades que a veces esa adultez conlleva...
No digo que tenga que ser así en todos los casos, ni mucho menos. Y seguramente que no lo será en las generaciones que hoy son jóvenes, pues éstas reciben generalmente atención temprana, y tienen mucha más autonomía y desarrollo de sus destrezas.
En fin, que aquí estoy para hablar cuando tú quieras, y en la medida en que yo pueda contribuir a esclarecer algo en esta fase que, para mí, también se presenta como nueva y desconocida.
Un fuerte abrazo para ti y para Ana.
Con mucho afecto,
Saro