Estimada Eloína:
El problema puede ser más complejo de lo que a primera vista aparece, y quizá haya que plantearse un cambio en el modelo educativo. Desconocemos el ambiente en que vive, el conjunto del estilo educativo que ustedes aplican, no sólo ustedes sino todo el contexto (escuela, otros familiares, etc.). ¿Por qué esa pobreza de lenguaje? Además de la terapeuta del lenguaje, ¿qué hacen ustedes mismos en la familia para promover y suscitar el lenguaje? ¿Cuánto participa en sus relaciones familiares y de amistad? Piensen que no hay mejor terapeuta del lenguaje que la propia familia, y que deben plantearse muy seriamente esta cuestión. Pueden leer algunos comentarios y consejos en el artículo que verán en la página
Síndrome de Down Comunicación y Lenguaje
Es muy recomendable. Por otra parte, son importantes los ejercicios que estimulan el movimiento de la boca, lengua, labios.
Mejorar sus hábitos de alimentación va a requerir esfuerzo, y sobre todo constancia. Han de introducir nuevos sabores y texturas de uno en uno y poco a poco, pero sin ceder; porque en cuanto ceden, el niño aprende el truco. Firmeza e imaginación para ofrecer platos agradables son aboslutamente indispensables. ¿Come bien los alimentos sólidos o sólo purés y líquidos? ¿Es la hora de la comida una hora agradable o un momento de tensión y enfado?
¿Come mejor fuera de casa que dentro? ¿Come chucherías entre horas fuera de las comidas?
Como ven, han de hacerse un planteamiento educativo completo, de modo que el niño se encuentre a gusto pero exigido. De lo contrario se acostumbrará a evitar el esfuerzo.
Lógicamente, necesita ser motivado, y ahí han de poner en juego su imaginación para conseguir que termine realizando las tareas que le proponen, en la comida y en otras actividades de la vida ordinaria: ejercicio y deporte, actividad y ayuda en las tareas de la casa, actividad lectora, etc.
Un cordial saludo.
Canal Down21