Estimada Indira:
Lo que hace tu hija es lo mismo que hacen todos los niños. Se rigen por sus propios deseos, por su voluntad, y quieren que se les conceda todo aquello que piden. Somos los adultos, sus familiares cercanos, sus padres, los que tenemos que dejarles claro que no siempre pueden hacer su voluntad ni conseguir lo que quieren. Así es la vida.
Con 4 años tu hija no puede ser la que establezca las normas en casa. Es normal que exija, que quiera tener lo que le quitáis, que cuando la reprendéis actúe aún peor. Esas son sus armas. Ahora bien, vuestra respuesta ha de ser clara y firme. Si me preguntas cuáles deberían de ser los principios de intervención educativa con tu hija, te diría la firmeza y la constancia. Es decir, has de mantenerte firme con las decisiones que tomes y ser constante, no variando tus respuestas en función de tu estado de ánimo de cada día. Si eres firme y constante, ella acabará por ir aceptando cuáles son las normas y quién las establece.
Lo que has de hacer, por tanto, es establecer unas normas claras y unas consecuencias permanentes, que se relacionarán con esas normas y siempre se aplicarán. Por ejemplo, jugar o hacer lo que se le mande tendrá como consecuencia atención, elogios, sonrisas, buenas palabras por tu parte. Cuando escupe, la consecuencia será un ¡NO! muy alto y firme, que le dejará claro que eso no se puede hacer.
Debemos de evitar las largas explicaciones y conversaciones, en las que durante mucho tiempo se le dice qué ha hecho bien y qué ha hecho mal. Solo tiene 4 años y su capacidad de comprensión es limitada. Sí entenderá, sin embargo, tus manifestaciones emocionales, de alegría y atención cuando actúe correctamente, y de enfado y seriedad cuando su conducta no sea adecuada.
Precisamente el hecho de que un día le reprendas, otro hables diciendo que no lo haga, otro le grites, otro le presiones la mano, otro le dices que no y otro le abrazas y das besos, lo que hace es sentirse en un ambiente confuso, en el que al final es su propio estado de ánimo el que define cómo actuáis los demás.
En fin, de lo que se trata es de dejar de reaccionar a sus comportamientos y comenzar a actuar adelantándose a ella. Vosotros sois los que marcáis las normas y no podéis responder de manera aleatoria en función de cómo actúe ella.
Por cierto, en el caso de los berrinches la única estrategia válida es la retirada de atención, es decir, alejarse de ella cuando entra en ese estado o sacarla del lugar donde aparezca el berrinche. No sirve de nada hablar, ni intentar razonar con ella, ni darle ningún tipo de explicación, porque en ese instante su capacidad de comprensión es nula. Una vez pasado el berrinche (un buen rato después), se puede intentar hablar con ella preguntándole qué le pasó, por qué actuó así, qué sintió y de qué otra manera podía haber actuado. Pero eso es posteriormente.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21