Estimada Carolina:
Muchas gracias por su confianza al consultarme. No hay una respuesta única, porque depende del nivel de las personas a las que tenemos que enseñar. Hay que decir que es un niño como todos los niños, y que todos somos diversos, distintos. Él nació con un problemita en su cabecita que hace que tenga más dificultades para comprender y para aprender las cosas, o para jugar como los demás. Por eso tiene que hacer más esfuerzo para avanzar, lo hace más lentamente y hay que ayudarle más. Que si lo hacemos y ayudamos, termina consiguiendo mucho y disfrutar la vida como todos los demás. Es bueno insistir en la ayuda que deben prestar, porque les enseñamos desde pequeños a valorar la diferencia y desarrollar la fraternidad. Después, explicar en qué consiste el problema y cómo surge exige un nivel mayor de conocimiento que esos niños todavía no poseen. Podrá explicárselo conforme evolucionen. No tiene por qué concretar si es o no una enfermedad (según desde qué perspectiva, unos lo consideran como tal y otros no): basta con que diga que es un problema que exige mayor atención y apoyo. A esas edades, no debemos complicar ni alargar las explicaciones a los amiguitos y compañeros, porque ni ellos mismos las exigen. Con una respuesta sencilla, dicen ¡Ah!, y se tranquilizan. Según van creciendo, irán preguntando más... ¡o metiéndose en internet!
Un cordial saludo.
Jesús Flórez