Estimada Jeny:
No hay que confundir el síndrome de Down con los problemas de conducta, ni tampoco hay ninguna relación demostrada, que yo sepa, entre los niños con mosaicismo, como el tuyo, y algún tipo especial o extraño de conducta. Con eso te quiero decir que tu hijo puede y debe comportarse como cualquier otro niño y no hay que relacionar su síndrome o su carácter mosaico con ninguno de esos comportamientos extraños o inadecuados.
A comportarse adecuadamente se aprende, como se aprenden también las conductas inapropiadas. Y como se aprende, se puede enseñar. Más aún cuando, como tú dices, tu hijo demuestra tener un nivel bastante aceptable de capacidad, que le permite entender las normas, por lo que si no las respeta es porque no quiere.
¿Qué debéis hacer, tanto en casa como en la escuela? Pues establecer un sistema de normas claras y bien definidas, que él ha de conocer y todo el mundo le ha de hacer respetar. Los niños con síndrome de Down necesitan, sobre todo, anticipación y límites, es decir, saber en cada momento lo que han de hacer, lo que se espera de ellos, y unas normas muy claras que les definan lo que pueden y no pueden hacer. Y si se saltan la norma, se han de aplicar unas consecuencias determinadas, que él también ha de conocer. Aplicando las normas y las consecuencias siempre, de la misma forma y por parte de todo el mundo que se relacione con él, tu hijo aprenderá lo que se consideran comportamientos adecuados y los que no lo son.
Por ejemplo, pegar, morder, gritar e insultar son conductas que nunca, nunca, se pueden consentir. La consecuencia por cualquiera de esos comportamientos ha de ser inmediata y firme. Si más tarde te pide disculpas, es que es consciente de que esa conducta no es correcta, por lo que entenderá y admitirá con normalidad que le impongan una consecuencia seria por comportarse así.
También te hablé de anticipar, que significa avisarle con antelación de lo que va a ocurrir, y prevenir esos comportamientos antes de que aparezcan. Para eso es conveniente estudiar en qué situaciones aparecen, en qué momentos y qué ha ocurrido antes y después de su conducta, pues esa observación nos permitirá entender el desencadenante y poder trabajar sobre él. ¿Qué ocurre antes de que te pegue, muerda, grite o insulte? ¿Por qué lo hace? ¿Qué haces tú en ese momento? Lo normal es que cambiando tu respuesta cambie también él su conducta.
Te remito a una serie de artículos sobre el tema que quizás os aporten, a ti o a la psicóloga, algunas ideas que puedan resultaros útiles:
Sociabilidad y conducta
www.downcantabria.com/cursobasico/materialcurso/090100.pdf
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21