Hola Juani
Desde luego que la persona que da clase a Rocío tiene más cabeza que ella pero nula pedagogía.
¿Realmente cree que ha conseguido algo con tener a Rocío durante 20 minutos sin que se pudiera mover? Algo sí que ha podido conseguir y es el que tu hija no quiera ir a las clases de terapia ocupacional.
Es muy normal que Rocío, con 4 años no quiera colaborar ni seguir las normas impuestas (muy probablemente se levantará de la silla, empujará la mesa, rechazará lo que le ofrecemos…) pero es el trabajo del buen profesor encontrar la manera de conseguir el objetivo propuesto.
Lo que no se puede hacer es ponerse a la altura de una niña de 4 años que tiene síndrome de Down.
Lo ideal es que se busquen estrategias de forma que consigamos lo que queremos pero de otra manera.
Cuando se produce un episodio de terquedad no podemos ponernos a la misma altura sino que se deberá buscar la fórmula para reconducir la situación problemática cambiando de tema, por ejemplo ofreciéndole otra actividad que le guste más o que quiera hacer.
Lo más importante es conseguir la motivación de Rocío por lo que le ofreceremos actividades con las que disfrute y luego, poco a poco iremos introduciendo lo que a nosotros nos interesa.
Ellos no se suelen aburrir con la rutina, de hecho les gusta repetir las cosas que dominan, eso les da seguridad pero de lo que se trata es de realizar lo mismo pero de múltiples maneras diferentes y cuando ya está conseguido el objetivo pasar al siguiente.
A los niños con síndrome de Down con esa edad (y sin síndrome de Down) les gustan las canciones con gestos, que les enseñes sus personajes favoritos, que juegues con ellos pero a su manera y este puede ser el comienzo y el final de la sesión. Es idóneo que la sesión comience y termine de una manera lúdica y si decrece la atención durante la clase introducir algunas de las cosas que le motivan.
Un saludo, Asun Lezcano