Estimado Raúl:
Evidentemente, cuando tenemos hambre comemos; forma parte de nuestra correcta biología. Pero cuando NO tenemos hambre, TAMBIËN comemos. Porque uno no come solo para saciar el hambre, sino para disfrutar de los sentidos, para compartir una buena compañía, para disfrutar. Y unos disfrutan más que otros. Y cuando se convierte en rutina, se siente obligado a comer aun sin ganas. Y si además carecemos de otros estímulos o circunstancias gratificantes, las queremos suplir comiendo.
Pues todo eso que es real, lo es más cuando carecemos del autocontrol suficiente. Un control que en las personas con síndrome de Down, como consecuencia de su menor actividad en la corteza prefrontal que es la responsable de inhibir conductas no deseadas, funciona a un nivel inferior.
Hace muy bien en no permitir que coma deshoras y lo que no debe. Pero de nada sirve si: 1º No consigue hacerla responsable a ella misma de su salud, bienestar y figura, explicando poco y con paciencia que debe cuidarse porque comer en exceso perjudica la salud. 2º Si no compensa con satisfacciones por otro lado: en sus actividades, en sus amistades, en su vida diaria que sea alegre, variada y activa.
Un cordial saludo.
Jesús Flórez