Estimada Angélica:
No le oculto que se enfrenta a una situación difícil, que se está haciendo presente a estas edades o un poco más tardíamente cada vez más frecuentemente en los jóvenes con síndrome de Down. Es cierto que pueden coincidir con la adolescencia, y muchas veces hay detrás un periodo de transiciones, que en su caso han sido, nada más y nada menos, de residencia, escuela y maestro. ¿Le prepararon con tiempo para esos cambios? ¿Le acompañaron en cada una de esas transiciones para conocer mejor sus reacciones ante esa nueva residencia (¿cuántas cosas queridas quizá tuvo que dejar o cambiar?)?
Si planteo todo esto es porque quizá es lo primero que han de indagar y tratar. Cómo se encuentra él. Cómo verbaliza su actual situación. ¿Puede hablar? Quizá no con ustedes sus padres pero quizá con otra persona querida para él. ¿Tiene amigos con los que compartir su día a día? Esa desconexión de la que habla exige una programación de eventos que sean sustanciales para él, un acompañamiento y cercanía especial que le haga sentirse querido (sin especiales mimos), una preparación o agenda de actividades. Compartir con él la vida familiar, que se sienta útil con pequeñitos encargos. No creo que el EEG muestre nada especial. No creo que haya epilepsia de por medio, pueden ser simplemente tics. En principio no les den importancia.
Veamos cómo va procediendo en el curso de un mes. Quizá esté haciendo una depresión, y será algo a valorar para introducir un antidepresivo como medida de apoyo. Porque lo fundamental es la terapia de la conducta de sus allegados.
Un cordial saludo.
Jesús Flórez