Querida Silvina:
A mí también me conmovió y me encantó el testimonio de Sonia, y desde aquí la felicito por lo que escribió.
Su hijoto aún es pequeño, pero ella ya ha sacado esa conclusión, que es toda una filosofía de vida: no hay que angustiarse de antemano, no hay que anticiparse ni sufrir por lo que, tal vez, nunca llegue a suceder.
Y, mira por dónde, Sonia, me ha servido tu reflexión para refrescar mi estado mental, y te lo agradezco mucho.
Como dice una amiga mía muy querida y muy sensata, "cada día trae su afán", ¿verdad?
No digo que seamos irresponsables ni imprevisores, pero, desde luego, se vive mucho más plenamente si no nos dejamos atenazar por los fantasmas negros de un futuro que está sólo en nuestra imaginación.
Le deseo, Sonia, a tu pequeño Adrián y a sus hermanitos, todo lo mejor en esta nueva fase del jardín de infancia: que aprendan mucho, que se diviertan mucho, que crezcan felices y fortalecidos.
Con una madre como tú, seguro que no les resultará difícil.
Con afecto y admiración para ti, Sonia, y con afecto, admiración y gratitud para ti, Silvina, que siempre estás al tanto, las dejo hasta otro momento.
Saro