Querida Ángela:
Comparto contigo que el camino no es fácil, y que los resultados te pueden sorprender, en un sentido o en otro. También comparto eso que mencionas sobre las dudas, las equivocaciones, las circunstancias.
Gracias, porque yo no estoy registrada en facebook, pero sí puedo acceder al contenido de determinados mensajes, y por ti vi ése que se titula "Es especial, ¿pero cuánto?".
Gracias, repito, a ti por haberme informado sobre ese artículo que se me escapó, y gracias a quienes lo escribieron. Creo que ese artículo está lleno de verdades esenciales.
Pero no siempre es fácil, ¿verdad que no, Ángela?
Es esencial enseñar a compartir, a esperarse, a hacer conscientes a nuestros hijos -a nuestros familiares- de que hay más personas en el mundo, de que ellos no tienen por qué ser siempre los primeros ni los más importantes, hacerlos conscientes de que no son el centro del universo.
A la postre, les estaríamos haciendo un flaco favor, ya que con una mala educación no se podrán relacionar armónicamente con los demás, ni sentirse bien con ellos mismos.
Y para nosotros, sus cuidadores, sus educadores, no siempre es fácil discernir los límites; no siempre tenemos la paciencia para esperar a que ellos hagan todo lo que pueden por sí mismos; no siempre tenemos la templanza para sobreponernos a nuestra impaciencia, a nuestra prisa, a nuestros malos humores, a nuestras propias frustraciones... ¡Qué sé yo...! Es un camino que se hace caminando, que nunca acaba de caminarse mientras haya vida.
Y, ciertamente, como dices tú, con estas pautas inadecuadas de educación y de trato se crea estrés en ellos y en nosotros.
Agradezco tu deseo de felices vacaciones, y te lo mando de vuelta.
Muchos besos,
Saro (llena de dudas, de equivocaciones, de circunstancias)