Estimada Olga Beatriz:
Lo que le está ocurriendo a tu hija Bárbara es bastante habitual. Alrededor de los 11, 12 ó 13 años, todos los niños y niñas con síndrome de Down viven una experiencia semejante: los demás niños ya no quieren estar con ellos. Es razonable, ya que ni en lo académico están a la par, puesto que el nivel curricular de sus compañeros es más elevado que el suyo, ni en lo social tienen referentes comunes, pues sus gustos e intereses son muy distintos. Ese hecho se suele reflejar en que ya no les invitan a los cumpleaños, ni suelen asistir cuando se les invita, un detalle simbólico que a los padres les hace conscientes de esa realidad.
¿Qué puedes hacer? Pues poca cosa, porque la amistad no puede forzarse. Podrás invitar a tu casa, o al cine, o a una fiesta de cumpleaños a los compañeros de clase de Bárbara, pero si ellos no tienen interés en asistir, no hay nada que hacer. Y si no la invitan a ella a sus actividades, tampoco puedes exigirles que lo hagan.
La realidad que hemos vivido quienes llevamos muchos años en este mundo del síndrome de Down es que la amistad de los chicos y chicas con síndrome de Down se produce con otros chicos con el mismo síndrome o con discapacidad intelectual de semejante rango. Es lógico que los amigos de verdad surjan entre quienes tienen capacidad, gustos e intereses parecidos. De hecho, todos nos juntamos con personas con un perfil semejante al nuestro. Los chicos con síndrome de Down pueden tener conocidos sin discapacidad, pero sus amigos de verdad, aquellos con los que se entienden y que les entienden, suelen tener también síndrome de Down.
De ahí que lo más recomendable es que se creen grupos en las asociaciones y fundaciones especializadas con chicos con síndrome de Down de edades semejantes, para que surja la amistad entre ellos. La participación en actividades conjuntas, viajes y excursiones, talleres, grupos de trabajo, fiestas o convivencias, permite que se conozcan entre ellos y encuentren personas con sus mismos gustos, que puedan ser sus amigos del futuro, a quienes podrán contar sus alegrías y sus penas. Es bueno aceptar esta realidad, porque cuanto primero se acepte, primero se pueden crear los lazos de amistad verdaderos, que serán con otros chicos con síndrome de Down probablemente.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21