QUERIDA MAESTRA…
Erica Faerman
Lic. en Psicopedagogía
Si en vez de corregir mi cuaderno miraras lo que sí pude aprender hoy, sentiría que estás acompañando mi camino.
Si tu birome roja resaltara mis pequeños y grandes progresos, se reflejarían tus logros y los míos.
Si transformaras mi tachón, el error de ortografía y los renglones en blanco en maravillosas huellas de mi camino de aprendizaje, me enseñarías lo importante que es equivocarse y seguir intentando.
Si me dieras mayor libertad para elegir donde subrayar, como dibujar, que y como escribir… mi cuaderno te hablaría y contaría más sobre mí. Te sorprenderías porque sería diferente a todos!
Si la tarea no fuera una exigencia para evitar la mala nota, podría ser un hermoso momento para compartir con mamá, papá o para aprender solito.
Si cuando “estoy” disperso, desganado, enojado, triste o me muevo mucho intentaras propiciar preguntas para pensar qué me estará pasando, quizás evitarías rótulos o diagnósticos que me lastiman y me alejan tanto de vos.
Si pudieras pensar mis dificultades como maravillosos desafíos que te enriquecen, me harías sentir tu mano sobre la mía ayudándome a seguir adelante.
Si cuando les escribís o hablas con mamá y papá les contaras también lo que sí pude, logré, intenté, me esforcé… ellos seguirían confiando y esperando de mí.
Si de mis escrituras pudieran surgir diversas lecturas sin imponerme una, me reconocería creando algo diferente.
Si descubrieras y potenciaras lo mejor de mi, tu mirada y tus palabras marcarían mi destino… y el tuyo.
Si resaltaras y valoraras mis diferencias, me enseñarías a respetar la singularidad de las personas. Me permitirías ser especial para vos!.
Si me evaluaras mirando el proceso que fui haciendo en el transcurso del año, podrías pensar nuevas maneras de enseñarme.
Tuve muchas ganas de escribirte hoy para decirte y mostrarte lo importante que sos para mi. Porque tus palabras me ayudan a descubrir mis propias palabras. Y porque tu mirada y tu voz iluminan mi deseo de continuar aprendiendo.
Porque soy solo un niño y en ocasiones siento que se olvidan de eso.
Porque soy un niño es que deseo jugar libremente, hablar, moverme, reír, distraerme, soñar y aprender con alegría… y aunque te cueste creerlo cada vez tengo menos tiempo para poder hacerlo.