Estimada Nélida:
No conozco en detalle la corriente de enseñanza del lenguaje que nos muestras, aunque se podría hacer una valoración en función de lo que cuentas.
Entiendo que lo novedoso de esa forma de enseñar, basada en la psicomotricidad y en el juego, sea más una diferencia en la metodología, en el cómo trabajar, que en los objetivos que se plantea. Un buen programa de fonoaudiología ha de buscar siempre la mejora de la comunicación del niño y para ello se ha de servir de todas las estrategias posibles.
Si los niños con síndrome de Down aprenden mejor a través de la vista que del oído y les ayuda que los ejercicios sean motivadores y atractivos, un programa basado en el juego y el movimiento, en principio parece válido. Parto de que esa metodología lo que pretende es buscar formas de promover la comunicación. Porque en último término, a hablar se aprende hablando y de lo que se trata es de que practique el lenguaje, usando diferentes técnicas.
Si se queda en los juegos y el movimiento, sin práctica, es difícil que los niños con síndrome de Down mejoren. Al final los programas de fonoaudiología que producen resultados son los que combinan diferentes estrategias y refuerzan distintos campos, trabajando la fonología, la fluidez, la comprensión, el razonamiento verbal, la discriminación auditiva, e incluso tocando campos cercanos, como la memoria o la lectura y la escritura, que no es más que otra forma de lenguaje. Y todos ellos, con el objetivo final de mejorar la pragmática, el uso práctico del lenguaje en la vida cotidiana. Si abarca esos campos, el método es válido.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21