Estimada Karina:
Es normal que tu hija ante las frustraciones utilice la violencia, mordiendo, golpeando o apretando, puesto que es lo que probablemente haríamos muchos de nosotros si no fuera porque nos han educado para que controlemos nuestros impulsos. Un niño al que se le priva de lo que quiere, intenta conseguirlo por todos los medios y una estrategia es la violencia.
Ahí está el papel de los padres, mostrando que por ese camino no se consigue nada, y riñéndole con energía para hacérselo ver. Recalcarle con fuerza que eso no se hace, es una buena solución. Pero lo que está claro es que en ningún caso hay que ceder y que no puede conseguir nunca nada con esa actitud. El tiempo le hará ver que hablando o intentando convencer a los demás puede conseguir lo que quiere y además, que hay cosas que no se le pueden dar ni consentir, por mucho que responda de forma violenta.
Joana ha de encontrar comprensión en sus padres, pero también mucha firmeza, para que sepa que eso no está permitido en ninguna circunstancia. Puede tardar en entenderlo, pero si sois constantes, es seguro que esas conductas desaparecerán, si ve que no conducen a nada.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21