Estimada Brenda:
Como bien dice Claudia, en muchas ocasiones, la intuición de una madre compensa la falta de conocimientos “científicos”. Uno de los componentes fundamentales de la estimulación temprana es la estimulación social, la capacidad para interaccionar con otras personas. No se trata solamente de “hacer ejercicios”, sino de adquirir habilidades prácticas, entre ellas, la habilidad para relacionarse con otros y captar y emitir mensajes enviados por y para otros.
Desde que un niño nace y recibe la primera sonrisa de su madre, está comenzando su educación en habilidades sociales. Y su forma de responder a los mensajes de los demás dependerá del entrenamiento que tenga con otros. Por eso, no comparto la visión de ese profesional, puesto que estando con otros niños está aprendiendo, sin duda, habilidades sociales (a compartir, a responder a agresiones, a observar y copiar lo que otros hacen, a convivir, en suma).
Si no tienes otros argumentos de peso, a mi modo de ver, deberías seguir llevando a tu hijo a estimulación temprana en grupo, pues estoy seguro de que se está beneficiando de esa interacción con niños sin discapacidad.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21