Estimada Elizabeth:
Es cierto que el dilema que a ti se te presenta es el mismo de muchos otros padres y, por eso, sería recomendable que ellos te dieran su punto de vista. En mi caso, mi perspectiva personal ha sido siempre defender la integración de los niños con síndrome de Down en centros ordinarios, por muy diferentes razones. Aporto esos argumentos, por ejemplo, en alguno de los artículos siguientes:
www.downcantabria.com/revistapdf/83/122-133.pdf
www.downcantabria.com/revistapdf/92/2-13.pdf
No obstante, también soy defensor de dar la mejor respuesta para cada caso, por lo que no hay una modalidad mejor para todos los niños en todas las circunstancias. Comparto contigo la idea que es mejor una buena institución de educación especial que una mala integración en un centro ordinario. Lo que ocurre es que es muy difícil valorar cuál es mejor y hasta qué punto, por ejemplo, el beneficio que en la socialización produce la integración compensa lo que se pueda perder en los aprendizajes.
Tú ya has pasado por experiencias similares y has comprobado los efectos en tu hijo. Así que comprendo tu incertidumbre. Mi sugerencia sería que cuando tengas más de una opción, pongas en una balanza las ventajas y los inconvenientes de cada uno de los centros educativos. Hablo ya de centros concretos, no de la integración como un ideal. Tendrás que estudiar los programas educativos, los objetivos que se proponen, la forma en que trabajan, los efectos sobre su socialización y sobre su aprendizaje, en cada uno de los centros y tomar después la decisión, que no puede ser más que tuya.
Y cuando decidas, seguir hacia delante con el convencimiento de que esa ha sido la decisión acertada, eso sí, observando con frecuencia cuál es la evolución de tu hijo y sobre todo, cómo se siente él, para cambiar si es preciso.
Un cariñoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21