Estimadas Paola y Karen:
En el entrenamiento para dejar el pañal hay que buscar el momento oportuno de madurez de cada niño, y dejarle sin él esperando que nos avise cuando va a hacerlo no es fácil y requiere tiempo. Por eso, como os dice Xiana, debéis calcular cuándo más o menos lo suelen hacer, para adelantaros y hacerles conscientes de esa necesidad. En ese proceso, algunas veces avisarán y otras no, pero así se irán dando cuenta.
Los pasos, más o menos, serían:
Organizar un esquema de horario del niño, en el que se establezca la hora en que ha de sentarse en el orinal o ir al baño
No se levantará del orinal ni saldrá del baño hasta que haya hecho sus necesidades. Si tarda mucho probablemente se deba a que hemos calculado mal el periodo de tiempo. Se le elogiará si responde adecuadamente.
Paulatinamente, una vez establecido el hábito, se irá prolongando el periodo de tiempo, acostumbrándole a que aumente la capacidad de la vejiga.
Reforzar en todos los casos la conducta adecuada, teniendo en cuenta que en los niños el refuerzo positivo más valioso es la atención de las personas más cercanas a ellos, dándoles refuerzo verbal cuando su conducta es correcta.
Si sufre un “accidente” entre una y otra vez, se le reprenderá explicándole qué debería haber hecho o se le cambiará sin hacerle ningún comentario (retirada de atención). El niño puede colaborar cambiándose de ropa o llevando la ropa sucia al cesto correspondiente.
Si se adelantan manifestando sus ganas de evacuar se le acercará al baño, elogiándole por haberlo pedido. A partir de aquí el control estará prácticamente alcanzado.
No obstante, si tras intentarlo una temporada no se logra el objetivo, lo recomendable es dejar el entrenamiento hasta que los ánimos se calmen y alcance un mayor grado de maduración, volviendo a probar pasado un periodo de tiempo prudencial.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21