Estimada Alleidy:
Jamás había oído que existiera ninguna relación entre la raya del medio de la falange de un dedo y el habla de un niño con síndrome de Down. La verdad es que las manifestaciones externas de la trisomía son muy variadas, pero no existe ningún patrón que relacione unas con otras. Por ejemplo, no tiene nada que ver que un niño tenga más rasgos característicos del síndrome de Down en la cara con que su lenguaje expresivo sea peor.
El hecho de que una terapista trabaje con 3 niños con síndrome de Down al mismo tiempo puede ser válido, según lo que realice. El refuerzo de lenguaje es conveniente que se proporcione de forma individual, para incidir en lo que cada niño necesita, pero también hay actividades de comunicación lingüística o de diálogo compartido, que pueden ser trabajadas en pequeño grupo. Además, en el caso de tu hija Clara, los otros niños son mayores y pueden hacer de modelo para ella.
No obstante, por lo que cuentas, no parece que el esfuerzo que te supone llevar a tu hija a esta terapia de media hora compense los resultados que se están obteniendo. Hay que tener en cuenta que solamente llevarla y traerla ya absorbe un tiempo importante de toda la familia. Por otro lado, la comunicación se trabaja en todos los ámbitos, desde la casa hasta el colegio, y tú sientes que está aprendiendo más en el otro centro al que va.
En otro orden de cosas, estoy completamente de acuerdo contigo en que precisa también aprender hábitos de autonomía, como los del vestido y la comida, tanto como el lenguaje, aunque no tiene por qué una cosa excluir a la otra.
En resumen, pienso que éste es uno de esos casos en los que tu intuición de madre te está diciendo que quizás no merezca la pena el esfuerzo de la terapia de los jueves. En mi opinión, las terapias suelen ser útiles, pero siempre hay que valorar los esfuerzos en función de los logros.
Un cariñoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21