Estimada Sofía:
El hecho de que tu hija con síndrome de Down vaya a un colegio y tu hijo vaya a otro no tiene mayor trascendencia. Son tus pensamientos, tus sentimientos o, más bien, tus impresiones personales los que hacen que sientas pena por verlos separados.
El primer lugar, la decisión está tomada de forma razonable, ya que has buscado el colegio que mejor respuesta puede dar a las necesidades de tu hija, pues en el del barrio sentías que el colegio no tenía lo que ella precisaba. Además, los dos niños van a gusto a sus respectivos centros lo que, a mi modo de ver, es lo más importante. Hay, por otro lado, muchos padres que llevan a sus hijos a colegios diferentes y que opinan que es mejor para ellos, pues evitan, por ejemplo, que el que no tiene síndrome de Down se vea obligado a responsabilizarse del que sí lo tiene o se vea influido por su presencia. En resumen, que hay razones de peso para pensar que has tomado una decisión acertada con los datos que tenías en la mano.
Ahora bien, como tú dices, nunca se sabe si lo que hemos decidido es lo mejor y, afortunadamente o desafortunadamente, no se puede saber. Lo que has de hacer es, una vez tomada la decisión, no volver la vista atrás y seguir luchando para que todo vaya bien. Si en algún momento parece que las circunstancias se complican y, por ejemplo, ellos dejan de ir felices a sus respectivos colegios, entonces, piénsa en volverlos a cambiar, pero mientras tanto, no merece la pena que pienses en ello.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21