Estimados Maribel y Rodolfo:
Las terapias de estimulación temprana son imprescindibles para los bebés con síndrome de Down. Sin embargo, la frecuencia necesaria no está claramente definida y dependerá de cada niño y sus circunstancias familiares. Bien es verdad que es necesaria la estimulación diaria, pero no es preciso que esa estimulación sea proporcionada por profesionales. Muchos padres llevan a su hijo a un centro de estimulación dos o tres días a la semana y el resto de los días son ellos, en su casa, quienes le proporcionan la estimulación precisa, con las indicaciones de las estimuladoras.
No sé la edad que tiene Emiliano, pero no creo que sea necesario que busquéis otros centros para que vaya todos los días, si en el CRIT hacen un buen trabajo. La natación, sin embargo, lo considero una estimulación distinta, pues se puede entender como una actividad física complementaria, que además sirve de forma de diversión y de ocupación del ocio para quien vaya con él.
De todos modos, el peligro de la sobreestimulación puede ser fácilmente controlado siempre que no se pierda de vista al niño y lo que nos manifieste. Si tras las terapias se le nota que está cansado, irritable o malhumorado o que se duerme o llora con más facilidad de la habitual, esas son algunas de las señales que indican que la estimulación es excesiva. También es necesario valorar si tanta terapia supone una carga para la familia, por los traslados y el exceso de gasto en tiempo o dinero, lo que supone un añadido de tensión más en la dinámica familiar que tampoco favorece a nadie.
En resumen, que el niño y el propio orden familiar nos van diciendo en qué momento la estimulación enriquecedora se va convirtiendo en sobreestimulación.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21