Estimada Ana Luisa:
No entiendo muy bien cuál es tu preocupación exactamente. Desde mi punto de vista, una mascota es muy beneficiosa para cualquier niño con síndrome de Down. Puede servir para que asuma una responsabilidad en relación con su cuidado, con su alimentación, con su limpieza o con su paseo diario; puede servir para que juegue con ella; puede servir para que se comunique mejor; puede servir para que cree especiales lazos afectivos de cariño y puede ser útil para muchas otras cosas.
Tiene utilidad también, y en el caso de tu hijo se ha demostrado de forma inmediata, para quitar un poco de protagonismo al niño con síndrome de Down que, con frecuencia, es el rey de la casa y el único al que se presta atención, lo que suele favorecer el egocentrismo tan característico de estos niños. Que le haya molestado el perro a Ernesto y se sienta un poco celoso no solo no me parece negativo, sino que me parece que le hace bien. (Por cierto, aunque tú dices que es un bebé, con 6 años no lo es, ni mucho menos, sino que es un niño, y un niño grande).
Lo único que me preocupa de todo lo que cuentas es el susto que tiene en el cuerpo el pobre perro, que ya le tiene miedo al niño. Deberías aclararle a Ernesto que el perro es un ser vivo que siente y que sufre, y que puede jugar con él, pero no hacerle daño, ni puede hacer con él lo que quiera. Tiene que aprender a cuidar del animal y a tratarle con cariño, lo que será una fabulosa enseñanza para el niño.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21