Estimada Leire:
La capacidad de esperar se entrena en la vida diaria y no es necesario ningún programa de entrenamiento específico dirigido hacia ese objetivo. Es normal que tu hijo Luka, como la mayor parte de los niños en determinados momentos, quiera todo aquí y ahora. Los niños quieren todo a aquello que ven y lo quieren en el momento en que lo ven. Por eso, uno de los objetivos esenciales de la educación es entrenar la capacidad de espera.
Los adultos han de hacer ver a los niños que muchas de las cosas que deseamos requieren de tiempo y de esfuerzo para ser conseguidas y que saber esperar siempre tiene su recompensa. Y eso se enseña cuando se le dice “espera que estoy haciendo la cena”, “espera, ahora no puedo leer el cuento que tú quieres”, “espera a que termine de hacer esto, luego jugaré contigo” o “tienes que esperar para ver los dibujos animados que te gustan”.
Los niños con síndrome de Down tienen la dificultad añadida de su falta de comprensión, que puede hacer que no entiendan la explicación que se les da, pero sí van a entender los hechos. No creo que tenga ninguna importancia especial el lloro de tu hijo mientras espera a que hagas la cena. Es sencillamente que está aprendiendo algo. En este caso, que las cosas requieren un tiempo y que tiene que esperar.
A veces a los padres les disgusta que sus hijos lloren o que pasen malos ratos, pero muchos de estos llantos forman parte del aprendizaje de la vida. En último término estas pequeñas frustraciones son como vacunas para preparar al niño ante las fuertes frustraciones que les puede deparar el destino en el futuro. Un pequeño dolor hoy les prepara para soportar con más facilidad dolores más fuertes mañana.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21