Estimada Lorena:
Todo parece indicar que habéis llegado a un punto en relación con las tareas de Guillermo en el que parece que no conseguís avanzar. Es posible que se deba a que está cansado, a que siente que le estáis exigiendo demasiado o a que necesita un descanso, pero el hecho es que estáis llegando a una especie de callejón sin salida.
Cuando él hace mal las tareas adrede y más tarde te dice “está mal”, se ve con claridad que se trata de una llamada de atención, de un pulso que está echando para ver cómo reaccionas.
Creo que has de poner en la balanza dos pesos contrapuestos y tomar una decisión. Por un lado la necesidad que tiene de trabajar en verano, puesto que está claro que cuando los niños con síndrome de Down dejan 2 meses de realizar tareas, a la vuelta de las vacaciones no es que no hayan aprendido nada, sino que han olvidado hasta lo que sabían. El hecho de haber dejado un mes de trabajar no ha sido muy beneficioso en este sentido, ya que al volver parece que tiene menos ganas aún.
Por otro lado está la tensión, el choque diario que se produce al intentar hacer las tareas, que os pone a todos de mal humor y además hace que ese periodo de tiempo sea poco productivo, puesto que no lo hace mejor porque no quiere.
Creo que la solución está en hacer una buena selección de tareas, combinando algunas más fáciles con otras que sean más complicadas y algunas de su gusto con otras que no le agraden tanto. Al principio se puede empezar con algo sencillo y que le guste, aunque no sea muy “académico” (hablar, jugar a algo, leerle tú un cuento, realizar alguna tarea más manipulativa), para más tarde pasar a lo complicado (operaciones, copiar, leer) que quizás no debiera de durar más de 10 minutos. Para finalizar siempre tendrá algo que le guste (por ejemplo, algún juego de ordenador que le pueda resultar más divertido) o incluso alguna actividad que le agrade como premio. En total, quizás con media hora total diaria puede bastar. Si las cosas van bien, se puede prolongar ese periodo de tiempo más tarde.
El tiempo de dedicación a lo más “académico” no debe de ser muy prolongado, pues parece que lo rechaza y si eres sincera reconocerás que es más productivo dedicarle 10 minutos bien aprovechados que dos horas delante de unas tareas que hace mal porque quiere.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21