Estimada María:
Por lo que cuentas en tu mensaje, el niño con el que trabajas presenta conductas que se pueden considerar bastante preocupantes y que no se corresponden con lo que podríamos considerar habitual en niños con síndrome de Down. Los tiempos cortos de atención sí son propios del síndrome de Down, pero la agresividad y todos esos episodios como tirarse al piso, pegar, tirar lo que está a su alcance o golpearse la cabeza no son, ni mucho menos, característicos del síndrome.
Si además confirmas que se está haciendo todo lo humanamente posible y que se han aplicado diferentes técnicas para intentar modificar su conducta y ponerle límites, por parte de diversos especialistas, sin que se haya conseguido ningún resultado, todo parece confirmar que el caso es más complicado. Todo ello me hace pensar que este niño presente rasgos propios del denominado diagnóstico dual, probablemente de tipo autista. Con casos como el que mencionas, la realidad suele ser que es muy difícil lograr la integración escolar, pues todas esas conductas disruptivas entorpecen el normal desenvolvimiento del niño en la escuela.
Lo primero para ayudar a la familia es hacerles conscientes del problema real del niño, que no es solamente el síndrome de Down. A partir de ahí habrá que seguir buscando la ayuda de profesionales especializados, como el psiquiatra que lo atiende, que debería ser quien recetara la medicación precisa, si es posible con la ayuda de algún psicólogo, que se encargaría de proponer las medidas de intervención necesarias para corregir esas conductas.
Si con estas intervenciones no se lograra modificar el comportamiento del niño, quizás fuera preciso plantearse la posibilidad de buscar algún centro educativo que supiera atender a niños con su perfil, puesto que la inclusión en un centro ordinario puede resultar verdaderamente complicada.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21