Estimada Alleidy:
En este Canal, por principio, defendemos la integración social plena de las personas con síndrome de Down y, dentro de ella, su inclusión educativa en centros escolares ordinarios. Creemos que la mejor forma de escolarizar a un niño con síndrome de Down es, siempre que se pueda, en centros ordinarios. Cuando no sea posible que se integre en un centro regular, entonces se podría pensar en centros específicos o de educación especial. Los argumentos para defender esa modalidad de integración son muchos, aunque puedes leer el siguiente artículo para encontrar algunas justificaciones:
www.downcantabria.com/revistapdf/92/2-13.pdf
A partir de ahí será preciso estudiar las condiciones de cada caso particular para tomar la decisión más adecuada. En tu caso, Clara tiene una dificultad que, en muchos centros educativos, se considera un requisito previo para admitir a un niño, y es que aún lleva pañal. Si no hay profesionales que se puedan encargar de la atención al control de esfínteres, hay colegios que se niegan a acoger a niños sin este control.
Aparte de esto, es cierto que la presencia de niños con problemáticas más graves o con serios trastornos de conducta puede influir en los chicos con síndrome de Down, que aprenden muchas de sus actuaciones por imitación, copiando lo que otros hacen. Si me preguntas mi opinión, te diría que cuanto primero se incorpore Clara a un centro ordinario, mejor. Pero como dije antes, las condiciones son distintas en cada caso y no sé si tú tienes opción actualmente de pasar a la niña a un centro escolar regular o tienes que esperar a que sea el momento oportuno. Por otro lado, el artículo que has leído en el Canal se refiere fundamentalmente a la realidad de España y no conozco con exactitud cuál es la legislación ni las condiciones concretas de la escolarización de los niños con síndrome de Down en Venezuela.
En todo caso, el paso a centros de educación especial siempre estará disponible, por lo que debería de intentarse la integración en centros ordinarios desde pequeños y durante el mayor tiempo posible. La integración escolar de los niños con síndrome de Down es, a fin de cuentas, un derecho de ellos y un deber de la sociedad, como en el caso de cualquier otro niño.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21