Hola, Antonio:
Yo creo que es normal que te hayas entristecido y emocionado en el entierro del padre de tu amigo.
Creo que eso habla de tu buen corazón, capaz de sentir pena por otras personas.
Seguramente el padre de tu amigo estará en el cielo, eso es lo que creo yo, y desde allí seguirá cuidando de su hijo, porque me parece a mí que los lazos del amor nada, nada, nada, puede destruírlos.
Yo siento que a mí mis padres me acompañan y me cuidan y me protegen y me quieren desde el cielo.
Al principio se siente pena y dolor. Es normal, ¿no? La vida tiene sus partes duras y difíciles.
Pero tenemos que seguir adelante, cada día, despacito, sin agobios.
Y en cuanto a los sueños, o a las pesadillas, yo no les daría más importancia. No trataría de recordarlos ni de pensar en ellos.
Al contrario, pensaría en cosas bonitas, cosas que me gustaran y me tranquilizaran.
¿Sabes, Antonio?, a veces hasta una mala digestión puede hacer que tengamos pesadillas. Pero son eso, nada más.
Después nos despertamos y creo yo que merece la pena ser optimistas, positivos, animosos y alegres.
Déjame darte las gracias por haber compartido con nosotros tu preocupación.
Espero haberte ayudado, aunque sea un poquito.
Dale, por favor, un abrazo muy grande a tu madre, Ángela, a quien siempre leo cuando escribe por aquí.
Encantada de conocerte, Antonio.
Hasta otro día.
Saro