Estimada Andrea:
Yo, personalmente, no soy partidario de que al lado del niño con síndrome de Down haya permanentemente un profesor de apoyo ayudándole a realizar sus tareas o animándole a que siga trabajando. Y la razón fundamental, que expliqué con más detenimiento en un artículo que escribí para la revista de ASDRA (Argentina) es que el niño acaba por hacerse dependiente del adulto y pierde autonomía. Si siempre tiene a alguien al lado ayudándole, animándole, exigiéndole, ¿cómo sabrá hacer las cosas por sí mismo, cómo va a ser autónomo? Y, además, cuando salga de la escuela, ¿siempre habrá alguien junto a él para solucionarle sus problemas, en el parque, en la cafetería, en el barrio?
Sí se pueden hacer apoyos dentro de la clase para trabajar algunos aspectos, que han de haber estado coordinados previamente con la maestra de aula; pero si hay una maestra de apoyo, ha de trabajar con todos los alumnos del aula, no solo con Santiago, por ejemplo, ayudando también al niño que tiene autismo. Y, en el caso de Santiago, con el objetivo fundamental de hacerle independiente en sus tareas, ayudándole lo menos posible y pidiéndole autonomía siempre que se pueda.
El apoyo puede realizarse también fuera del aula, para objetivos en los que esté muy alejado de los compañeros o que necesite que se trabajen individualmente con él, como puede ser la lectura y la escritura y el cálculo. Respecto a las modalidades de apoyo, te recomiendo el siguiente artículo, que es probable que te aporte alguna idea nueva respecto a tu pregunta:
“Integración educativa en el aula ordinaria con apoyos de los alumnos con síndrome de Down: sugerencias prácticas”. Revista Síndrome de Down. Marzo 2007.
www.downcantabria.com/revistapdf/92/2-13.pdf
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21