Yo os agradezco aún más las experiencias que contáis sobre vuestros hijos e hijas, ya que para los que somos padres de bebés con síndrome de down, al principio todo se nos hace cuesta arriba.
Nosotros hemos tenido la inmensa suerte de que Silvia naciera sana, sin cardiopatía grave (solo Foramen permeable que puede o no cerrarse), sin problemas de estómago, ni hipoacusia, ni visión, su tiroides parece que funciona normalmente, es decir, ahora mismo tenemos una bebé con una salud buena y que no ha cogido ni un catarro este frío invierno - solo una gastroenteritis via abuelo paterno :) -
Silvia empezó su programa de atención temprana con dos meses, y se ha beneficiado de tener una baja hipotonía, hecho que favorece que a sus recién cumplidos siete meses ya esté haciendo sus pinitos en el arte de sentarse e intente arrastrarse con sus piernecitas cuando está boca abajo - posición que detesta particularmente! -
Qué os quiero decir con esto? Que si lo que veo en casa es normalidad, lo que leo en vuestros testimonios es aún más normalidad... pues que todo lo que viene de aquí hacia adelante es trabajo pero con la esperanza de obtener resultados, que era lo que más nos preocupaba al no tener en nuestro entorno a nadie con síndrome de Down.
Sabemos positivamente que Silvia tendrá su techo, sus limitaciones, pero intentaremos no marcársela nosotros mismos, sino que ella vaya creando su camino. Sabemos que ahora nuestros hijos tienen más posibilidades que antes, pero esto no debe hacer que nos confiemos, porque necesitan más apoyo y dedicación, aunque esto no signifique sobreprotegerlos.
El futuro de nuestra hija se presenta con un gran interrogante, al igual que lo tendría en el caso de no tener trisomía. Lo que sí tengo claro es que, gracias a lo que nos contáis los que ya estáis más adelantados en este camino - algo pedregoso, pero emocionante - nos sirve a los que lo recién iniciamos.
Mil gracias por los testimonios y esperemos lo mejor de nuestros hijos!
Ana