Estimado Andrés:
Cuando dices que vuestros hijos Andrea y Sebastián alrededor de los 4 años han cogido la “manía” de no masticar, entiendo que quieres decir que hasta entonces masticaban y, de repente, han dejado de hacerlo. Quiero decir con esto que una cosa es que nunca hayan masticado alimentos sólidos y otra que, de repente, dejen de hacerlo.
En el primer caso, tienes en este Canal algunas sugerencias sobre cómo abordar la introducción de alimentos sólidos en niños pequeños, en el bloque de Salud y biomedicina, en el apartado de Alimentación, donde puedes encontrar muchas sugerencias sobre cómo comenzar con la alimentación complementaria.
Alimentación complementaria
Si, por el contrario, vuestros hijos ya comían alimentos sólidos y han dejado de hacerlo hacia los 4 años, lo más probable es que se trate de un tema de conducta, es decir, de un cambio en sus hábitos debido a algo que ha ocurrido. Puede ser que se encuentren en la etapa del negativismo, en que basta que los padres digan una cosa para que ellos hagan la contraria. Puede que haya habido algún cambio en sus rutinas de comida diarias, o en el colegio, o en casa, que les ha llevado a dejar de masticar. Quizás dejaron alguna comida y, por comodidad, vosotros les disteis algo más fácil de masticar, y así comenzó su rechazo. O sencillamente lo hacen por comodidad, pasando los alimentos sin masticar, que es más rápido y cómodo. Estudiar el origen de la conducta puede servir para corregirla, así como ver qué ocurre antes, durante y después de su negativa a masticar, porque puede ser que estéis reforzando con vuestra atención la conducta de no masticar. De todos modos, el hecho es que tenéis que insistirles en que tienen que masticar las comidas y para ello los consejos sobre la introducción de alimentación complementaria vuelven a ser muy útiles.
Respecto a que Sebastián chupe vorazmente la ropa, con desesperación, es algo que ocurre en determinados casos y que suele ser una forma de liberar tensión, de calmarse, que utilizan algunos niños, como otros pueden hacer algún movimiento estereotipado o jugar con algún objeto. El problema estriba en que si le quitan la ropa para que chupe, quizás lo cambie por otro conducta autoestimulatoria, porque lo necesita para tranquilizarse. Lo recomendable es sustituir esa conducta por otra más aceptable, como puede ser chupar un caramelo o una galleta o agarrar un pañuelo o un juguete, que le sirva para calmarse pero no sea dañino con la ropa ni socialmente llamativo. Al menos de manera transitoria, hasta que consiga un mayor control de su conducta, esas conductas sustitutorias pueden servir para que se sienta tranquilo sin destrozar la ropa.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21