¡Qué año escolar estamos pasando!
- Pilar
- Autor del tema
13 años 6 meses antes #53289
por Pilar
Respuesta de Pilar sobre el tema Re: ¡Qué año escolar estamos pasando!
Mil gracias, querida Saro, muchas veces leo lo que escribes, siempre ayudando y dando aliento a las personas que escriben con ese cariño, comprensión y ánimo que te caracterizan, a mí me aportas mucho. No siempre puedo escribir, pero lo suelo leer. Un abrazo grande para tí y otro para tu hermana.
Responder a Pilar
- Chus
- Autor del tema
13 años 6 meses antes - 8 años 3 meses antes #53288
por Chus
Respuesta de Chus sobre el tema Re: ¡Qué año escolar estamos pasando!
Quizá la profesor tenga que entender esta viñeta
Última Edición: 8 años 3 meses antes por reyes.
Responder a Chus
- Saro
- Autor del tema
13 años 6 meses antes #53285
por Saro
Respuesta de Saro sobre el tema Re: ¡Qué año escolar estamos pasando!
Querida Pilar:
Te mando desde aquí todo mi ánimo para que puedan ustedes aguantar hasta el curso que viene en que Pablo cambiará de colegio.
Un abrazo enorme y, si pudiera, te mandaría mucha fuerza para que sigas adelante con tu ingente labor.
Gracias por compartir.
Un beso muy grande para ti y para tus hijos,
Saro
Te mando desde aquí todo mi ánimo para que puedan ustedes aguantar hasta el curso que viene en que Pablo cambiará de colegio.
Un abrazo enorme y, si pudiera, te mandaría mucha fuerza para que sigas adelante con tu ingente labor.
Gracias por compartir.
Un beso muy grande para ti y para tus hijos,
Saro
Responder a Saro
- Pilar
- Autor del tema
13 años 6 meses antes #53282
por Pilar
Respuesta de Pilar sobre el tema Re: ¡Qué año escolar estamos pasando!
Muchas gracias, Emilio, una vez más.
Un abrazo.
Pilar y familia.
Un abrazo.
Pilar y familia.
Responder a Pilar
- Emilio Ruiz
13 años 6 meses antes #53281
por Emilio Ruiz
Respuesta de Emilio Ruiz sobre el tema Re: ¡Qué año escolar estamos pasando!
Estimada Pilar:
Creo que todos los que participamos en este Foro somos conscientes de que las mayores dificultades que encuentran los niños con síndrome de Down para ser admitidos en las escuelas, así como los adultos en el proceso de inclusión en cualquier entorno normalizado, se encuentran en los demás, más que en ellos. Es muy difícil conseguir que Pablo se incorpore al entorno escolar como cualquier otro y que se obtenga lo mejor de él si la maestra de aula, que es quien más horas pasa con él, no tiene una formación básica sobre cómo tratar a los niños con síndrome de Down y no emplea estrategias adaptadas para trabajar con él, además de que muestra poco interés en capacitarse.
Si algo tan elemental como saber que Pablo tiene un tiempo de latencia que es preciso respetar para poder sacar lo que tiene en su interior no es conocido ni respetado por los profesionales del colegio, es normal que acaben diciendo que “no habla”. A la escasa formación en el tema se ha de sumar, en el caso de la maestra de este año, que lo plantea todo desde la perspectiva del “no sabe hacer” (no se le dan las mates, no quiere hablar, no sabemos que hacer con él), en lugar de plantearse un enfoque desde lo positivo, desde lo que hace para, a partir de ahí, conseguir nuevos logros.
Para mí, el centro de la cuestión se haya en que considera que Pablo no es alumno suyo, sino que es un niño que necesita un apoyo especializado que ella no se siente capacitada ni interesada en proporcionarle. Según mi impresión, la maestra siente que Pablo es el que tiene que cambiar, no ella la que tiene que modificar sus estrategias para que Pablo cambie. Y el hecho de que pongan a un auxiliar de vida escolar a su lado, que no está tampoco capacitado para trabajar con este tipo de alumnos, aún hace más difícil la situación, pues la maestra sentirá que ya está bien atendido y que ella no tiene nada que hacer.
En resumen, me da la sensación de que fallan los dos pilares básicos de la atención a la diversidad del alumnado, la aptitud o capacitación y la actitud o voluntad, y con esos principios, es muy difícil llegar muy lejos. Por otro lado, una maestra trabajadora (que no dudo que sea una buena profesional en otros aspectos) que tiene las cosas tan claras, será muy difícil que varíe su visión, entre otras razones porque no muestra mucho interés en escuchar.
Ahora se trata de tirar lo mejor posible hasta que se acabe el presente curso escolar y esperar que en el nuevo colegio tengan una actitud más favorable y, efectivamente, establezcan un plan educativo en el centro en el que se tenga en cuenta a Pablo y sus peculiaridades.
Un cordial saludo y ánimo, que en casa podéis seguir haciendo grandes cosas.
Emilio Ruiz
Canal Down21
Creo que todos los que participamos en este Foro somos conscientes de que las mayores dificultades que encuentran los niños con síndrome de Down para ser admitidos en las escuelas, así como los adultos en el proceso de inclusión en cualquier entorno normalizado, se encuentran en los demás, más que en ellos. Es muy difícil conseguir que Pablo se incorpore al entorno escolar como cualquier otro y que se obtenga lo mejor de él si la maestra de aula, que es quien más horas pasa con él, no tiene una formación básica sobre cómo tratar a los niños con síndrome de Down y no emplea estrategias adaptadas para trabajar con él, además de que muestra poco interés en capacitarse.
Si algo tan elemental como saber que Pablo tiene un tiempo de latencia que es preciso respetar para poder sacar lo que tiene en su interior no es conocido ni respetado por los profesionales del colegio, es normal que acaben diciendo que “no habla”. A la escasa formación en el tema se ha de sumar, en el caso de la maestra de este año, que lo plantea todo desde la perspectiva del “no sabe hacer” (no se le dan las mates, no quiere hablar, no sabemos que hacer con él), en lugar de plantearse un enfoque desde lo positivo, desde lo que hace para, a partir de ahí, conseguir nuevos logros.
Para mí, el centro de la cuestión se haya en que considera que Pablo no es alumno suyo, sino que es un niño que necesita un apoyo especializado que ella no se siente capacitada ni interesada en proporcionarle. Según mi impresión, la maestra siente que Pablo es el que tiene que cambiar, no ella la que tiene que modificar sus estrategias para que Pablo cambie. Y el hecho de que pongan a un auxiliar de vida escolar a su lado, que no está tampoco capacitado para trabajar con este tipo de alumnos, aún hace más difícil la situación, pues la maestra sentirá que ya está bien atendido y que ella no tiene nada que hacer.
En resumen, me da la sensación de que fallan los dos pilares básicos de la atención a la diversidad del alumnado, la aptitud o capacitación y la actitud o voluntad, y con esos principios, es muy difícil llegar muy lejos. Por otro lado, una maestra trabajadora (que no dudo que sea una buena profesional en otros aspectos) que tiene las cosas tan claras, será muy difícil que varíe su visión, entre otras razones porque no muestra mucho interés en escuchar.
Ahora se trata de tirar lo mejor posible hasta que se acabe el presente curso escolar y esperar que en el nuevo colegio tengan una actitud más favorable y, efectivamente, establezcan un plan educativo en el centro en el que se tenga en cuenta a Pablo y sus peculiaridades.
Un cordial saludo y ánimo, que en casa podéis seguir haciendo grandes cosas.
Emilio Ruiz
Canal Down21
Responder a Emilio Ruiz
- Pilar
- Autor del tema
13 años 6 meses antes #53278
por Pilar
¡Qué año escolar estamos pasando! Publicado por Pilar
ESte año de primer curso de primaria, está siendo francamente duro con el cole de nuestro hijo Pablo. Le ha tocado una maestra muy trabajadora, que prepara las clases y, sin duda se preocupa por él, pero, está muy descontenta con la respuesta de nuestro hijo, es muy perfeccionista, tiene muchas dificultades de escucha y comunicación, no le gusta comunicar su trabajo a nadie y le incomoda que le pidamos informaciones; cada vez que la vemos nos echa unos jarros de agua fría y desánimo increíbles. El viernes me vino a ver cuando llevé al niño a clase y casi antes de darme los "buenos días" me lanzó este discurso:
"no sé qué le pasa a su hijo,
hay que asistirle todo el tiempo,
por ahora no veo resultados de lo que hago con él desde el principio del curso,
algunas veces nos lleva a un punto en que tiraríamos la toalla,
las mates no se le dan,
sigue sin hablar en clase
y ¿cómo saber cuando hace las cosas bien, si es o no por casualidad, porque como no habla?
Yo la he dicho que siga, que el cole debe de ser beneficioso para él porque en casa habla cada vez más y mejor, que empieza a reconocer sílabas y muchas palabras, que le encantan los números, que no se desanime.
Creo que en Pablo el tiempo de "latencia" es largo, me refiero a estos segundos que transcurren entre la pregunta que le hacemos, por ejemplo, y su rapidez para contestar, entonces, se le interpreta mal muchas veces, como si no sabe, y en realidad no le dejamos tiempo. Se ha acostumbrado a repetir lo que oye para ir más deprisa, seguramente, porque no se le da suficiente espacio para dar su propia respuesta.
Por otro lado, siempre que va al cole tiene una persona que le acompaña en el seno de la clase, lo que aquí llaman "auxiliar de vida escolar" (desgraciadamente, no suelen ser personas formadas, por ejemplo el que se ocupa ahora de él nos dijo abiertamente que no conocía nada del sindrome de Down) y no dejan al niño prácticamente solo nunca, no le enseñan a desarrolar su iniciativa, sino su dependencia, luego dicen que hay que asistirle porque no es autónomo, pero ¿en qué quedamos?.
He intentado aportar a este colegio los concocimientos y consejos de Emilio y otros personas sobre las características del SD, pero no hay apertura y la maestra no sabe o no quiere, o no puede, escucharnos. Afortunadamente, la logopeda nos ayuda, otros profesionales y la asociación de padres a la que pertenecemos, que están muy informados sobre la ley y nuestros derechos como padres para defender a nuestros hijos.
Me da rabia y pena por Pablo que es un regalo de niño, como todos nuestros hijos "especiales" tan llenos de riquezas y potencial y a los que comprendemos tan mal, muchas veces. Hacemos de ellos un problema enorme cuando, en realidad, el problema somos más nosotros en muchas ocasiones.
Pablo, con sus instantes de "latencia" me está enseñando la paciencia, la escucha, a mirar y "ver", a pararme y observar la vida. No obstante, me gustaría darle herramientas para que no le confundan, para que sea más autónomo, para que la maestra crea más en él.
Afortunadamente, como ya ha dicho en este foro, hemos encontrado un colegio que parece mejor, donde le acogerán con alegría el año que viene y donde pensamos que, al fín, podremos comunicarnos con la comunidad educativa para crear un proyecto común por el bien de nuestro hijo.
Pero, hasta el mes de junio, tenemos que seguir batallando aquí.
Así, que son bienvenidos todos vuestros consejos, ideas positivas, y experiencias sobre esta trampa en la que se puede caer con nuestras prisas, de no dejar a nuestros hijos el tiempo suficiente de expresarse y pensar que son más discapacitados de lo que, en realidad, son.
Un abrazo para todos y mil gracias una vez más. Mucho ánimo y esperanza en todos los combates. Cuando Pablo nos da esos abrazos "tan poderosos" nos parece que todo se relativiza y que es él quien ha comprendido verdaderamente la vida y la esencia de las cosas.
Pilar y familia.
"no sé qué le pasa a su hijo,
hay que asistirle todo el tiempo,
por ahora no veo resultados de lo que hago con él desde el principio del curso,
algunas veces nos lleva a un punto en que tiraríamos la toalla,
las mates no se le dan,
sigue sin hablar en clase
y ¿cómo saber cuando hace las cosas bien, si es o no por casualidad, porque como no habla?
Yo la he dicho que siga, que el cole debe de ser beneficioso para él porque en casa habla cada vez más y mejor, que empieza a reconocer sílabas y muchas palabras, que le encantan los números, que no se desanime.
Creo que en Pablo el tiempo de "latencia" es largo, me refiero a estos segundos que transcurren entre la pregunta que le hacemos, por ejemplo, y su rapidez para contestar, entonces, se le interpreta mal muchas veces, como si no sabe, y en realidad no le dejamos tiempo. Se ha acostumbrado a repetir lo que oye para ir más deprisa, seguramente, porque no se le da suficiente espacio para dar su propia respuesta.
Por otro lado, siempre que va al cole tiene una persona que le acompaña en el seno de la clase, lo que aquí llaman "auxiliar de vida escolar" (desgraciadamente, no suelen ser personas formadas, por ejemplo el que se ocupa ahora de él nos dijo abiertamente que no conocía nada del sindrome de Down) y no dejan al niño prácticamente solo nunca, no le enseñan a desarrolar su iniciativa, sino su dependencia, luego dicen que hay que asistirle porque no es autónomo, pero ¿en qué quedamos?.
He intentado aportar a este colegio los concocimientos y consejos de Emilio y otros personas sobre las características del SD, pero no hay apertura y la maestra no sabe o no quiere, o no puede, escucharnos. Afortunadamente, la logopeda nos ayuda, otros profesionales y la asociación de padres a la que pertenecemos, que están muy informados sobre la ley y nuestros derechos como padres para defender a nuestros hijos.
Me da rabia y pena por Pablo que es un regalo de niño, como todos nuestros hijos "especiales" tan llenos de riquezas y potencial y a los que comprendemos tan mal, muchas veces. Hacemos de ellos un problema enorme cuando, en realidad, el problema somos más nosotros en muchas ocasiones.
Pablo, con sus instantes de "latencia" me está enseñando la paciencia, la escucha, a mirar y "ver", a pararme y observar la vida. No obstante, me gustaría darle herramientas para que no le confundan, para que sea más autónomo, para que la maestra crea más en él.
Afortunadamente, como ya ha dicho en este foro, hemos encontrado un colegio que parece mejor, donde le acogerán con alegría el año que viene y donde pensamos que, al fín, podremos comunicarnos con la comunidad educativa para crear un proyecto común por el bien de nuestro hijo.
Pero, hasta el mes de junio, tenemos que seguir batallando aquí.
Así, que son bienvenidos todos vuestros consejos, ideas positivas, y experiencias sobre esta trampa en la que se puede caer con nuestras prisas, de no dejar a nuestros hijos el tiempo suficiente de expresarse y pensar que son más discapacitados de lo que, en realidad, son.
Un abrazo para todos y mil gracias una vez más. Mucho ánimo y esperanza en todos los combates. Cuando Pablo nos da esos abrazos "tan poderosos" nos parece que todo se relativiza y que es él quien ha comprendido verdaderamente la vida y la esencia de las cosas.
Pilar y familia.
Responder a Pilar
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