Estimada Demis Silva:
No sé muy bien a qué te refieres cuando hablas de niños especiales, si a todos los niños que tienen algún tipo de discapacidad, a quienes tienen discapacidad intelectual o a los niños con síndrome de Down. Yo te puedo responder a lo relativo a este último grupo.
No conozco ningún impedimento especial que haga que la utilización de instrumentos de percusión pueda perjudicar a los niños con síndrome de Down. De hecho, conozco algunos a los que sus padres compraron algún tambor como juguete y que están encantados con él. Bien es verdad que en determinados casos aparece cierta hipersensibilidad estimular, que hace que no les agraden los lugares con muchos estímulos, como sitios donde hay mucha gente o ruidos fuertes. Pero eso solo le ocurre a algunos de ellos.
Mi sugerencia sería que si quieres comenzar a dar clases de batería a niños con síndrome de Down en tu academia de música, sencillamente estudies el caso de cada niño, de forma individual y personalizada. Si un niño concreto rechaza las clases y se siente incómodo en ellas, porque el sonido de la batería le incomoda, pues no podrá asistir a clase. Pero a otro probablemente le gustará y podrá acudir gustoso.
A mí personalmente me parece una buena idea, por lo que supone de trabajar con la música, algo que a ellos les gusta mucho, los ritmos, las melodías, e incluso, lo que les puede ayudar como estrategia de mejora de su coordinación motriz.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21