Estimada Andrea:
No tiene porqué haber relación entre vuestro actuación pasada, al no decirle nunca que no, y la actitud actual de vuestro hijo. Y aunque así fuera, no tiene sentido preocuparse por el pasado, sino que lo que interesa es saber cómo actuar a partir de ahora.
Es muy probable que su negativa constante se deba a la llegada de su hermana, que le hace sombra y le quita protagonismo. Por otro lado, también es fácil que esté mostrando su rechazo a todo lo que le mandáis porque está en una fase en la que quiere reforzarse a sí mismo, pues está comenzando a contar con su propia personalidad, y lo hace en oposición a los demás, es decir, en contra vuestra. Es la fase de negativismo que todos los niños pasan, habitualmente alrededor de los dos años y que los niños con síndrome de Down viven algo más tarde.
Yo os sugeriría, como tú dices, que si podéis no le hagáis caso cuando dice NO, siempre que la situación lo permita. La retirada de atención es la mejor estrategia, pues si no se entra en unas batallas permanentes que convierten el día en una guerra constante, desde la mañana a la noche. Por otro lado, en lugar de darle órdenes directas, que le colocan en una situación fácil para decir NO, lo mejor es emplear sugerencias o irle llevando sin que él tenga que decir nada. En lugar de decirle "vístete" o "vamos a vestirnos", se le llevará poco a poco a la habitación, con cualquier disculpa y se comenzará el proceso. Es mejor, siempre que se pueda, emplear la mano izquierda, en lugar del enfrentamiento directo.
Por último, yo te sugeriría que empleases el sistema de consecuencias naturales, que favorece la toma de decisiones y fortalece la responsabilidad del niño. Le dejas elegir, pero en función de lo que haga, tendrá una consecuencia u otra. Tú no mandas, solo explicas las normas y aplicas las consecuencias según su actuación.
Habilidades sociales - Downciclopedia
Por último, te recuerdo que los límites son imprescindibles, para ahora y para el futuro, por lo que las normas que establezcas han de ser estables (siempre iguales), consistentes (aplicadas siempre y por todo el mundo), explícitas (claramente explicadas al niño) y predecibles (conocidas con antelación). A partir de ahí, mano de hierro en guante de seda, es decir, gran firmeza unida a mucho cariño. Y si se aplican de forma constante y por todo el mundo, todo irá bien.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21