Estimada Evelia:
El logro de la máxima independencia y autonomía en los niños con síndrome de Down ha de ser un objetivo básico para todos los educadores que trabajan con ellos. Ahora bien, la independencia no se consigue dejándoles solos para que hagan lo que quieran cuando quieran, sino que necesitan que alguien esté junto a ellos, al menos al principio, para enseñarles a actuar correctamente. Quiero decir con esto que no se trata de retirarte para que tu hija aprenda a ser más independiente, sino de enseñarle cómo ha de comportarse estando a su lado y, poco a poco, irse apartando y dejándola sola. Te recuerdo que la integración escolar se consigue con los apoyos oportunos y la integración laboral en empresas ordinarias de los adultos, también se lleva a cabo con apoyos.
Yo pienso que tú no tienes que estar con Brisa en el colegio, sino que han de ser los propios maestros quienes se encarguen de ese apoyo. A partir de ahí, lo que ocurra en los recreos o en la clase de educación física sería responsabilidad suya. Los maestros son los que han de prevenir o controlar esas conductas que aparecen. Pero si me cuentas que solo va 2 horas a la semana, lo cierto es que es difícil cambiar algo. Lo que está ocurriendo es que algunos hechos los ves tú directamente y otros te los cuentan los compañeros o los propios maestros, pero sea como sea, el efecto final es que tú te disgustas, pero es poco lo que puedes hacer.
Si ella se siente disgustada e incómoda, pues no siente que le están dando la atención que precisa, al final descarga su descontento en otros lugares, en clase de ballet o contigo en casa. Lo que ocurre en ballet me parece una clara llamada de atención, buscando que se fijen en ella con esos comportamientos inapropiados (subir la música, empujar a las compañeritas, echarse encima el pegamento). Esas conductas tienen que recibir una consecuencia, pero también es necesario intentar entender a Brisa y su malestar interior: si no le hacen caso en la escuela, busca que le hagan caso donde sea.
En cuanto a que no respeta tu autoridad, ya sabes que cuando nos sentimos mal acabamos descargando el malestar precisamente con las personas más cercanas y más queridas. Brisa desahoga contigo parte de sus molestias, precisamente retándote y negándose a obedecerte. No has de tomártelo a mal, aunque has de mantenerte firme. Has de pensar que no es que no te obedezca por rebeldía o para retarte, sino que tú eres la persona en quien descarga su disgusto. Y si no obedece la maestra, será la maestra quien tenga que buscar sus propias soluciones, para eso es una profesional de la educación.
Respecto a la posibilidad de que vaya solo al grupo de niñas más acordes con su edad o retirarla un tiempo de esa actividad y esperar al nuevo ciclo escolar, eso es algo que tienes que decidir tú, aunque es bueno escuchar la opinión de los profesionales. Por otro lado, la solución no está en retirarla de todas las situaciones en las que aparece algún problema, sino en darle herramientas para que actúe correctamente, con apoyo al principio y sola más tarde.
Por último, comprendo que en ocasiones te sientas desesperada, pero tú eres quien le ha de dar seguridad a Brisa, así que has de intentar mantenerte fuerte. Por lo demás, es posible que estés demasiado implicada, demasiado preocupada de su comportamiento en todos los lugares y eso haga que tu propia ansiedad, tu propia tensión, le haga sentirse tensa a ella. Los niños con síndrome de Down son especialistas en captar las emociones de quienes les rodean, en especial las emociones negativas. Si tú estás tranquila, ella estará más tranquila, sin duda.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21