Estimada Andrea:
En este caso, considero que sería importante que otros padres que tienen mascotas en casa dieran su opinión y espero que lo hagan.
En lo que a mí respecta, quisiera en primer lugar dar la vuelta a tu pregunta y plantear la visión de la mascota. Tener un perro no es tener un peluche, con el que se juega un día y luego se deja en un rincón porque te has aburrido de él. Como rezaba el lema de una protectora de animales: "Un perro no es un juguete. Eso sí, puede ser el comienzo de una larga amistad". Cuando se plantea tener un animal en casa se ha de pensar que va a ser una responsabilidad durante muchos años, no solo para el niño sino para toda la familia, así que hay que meditarlo bien.
Dicho esto, desde mi punto de vista una mascota puede suponer una fuente extraordinaria de estimulación para un niño con síndrome de Down, como para cualquier niño. Como tú bien dices, permite enseñarle algunos valores que son difíciles de transmitir de otra manera: la responsabilidad, el respeto, el cuidado de otro, la empatía hacia seres más débiles, el cariño, la amistad, etc. Puede convertirse, con el tiempo, en un gran compañero para él.
Mi única duda surge cuando dices que Joaquín nunca ha mostrado ningún interés por tener mascota. Vosotros pensáis que puede ser una gran experiencia para él, pero también puede darse el caso de que no le haga ningún caso y que desde el primer día muestre que no le interesa en absoluto.
Quizás una solución intermedia se encuentre en que pueda pasear algún perro durante una temporada, de un amigo vuestro, un vecino o incluso en alguna protectora de animales, para poder comprobar si en verdad le va a atraer la idea o acabaréis vosotros por asumir esa responsabilidad.
Ahora bien, si el interés es vuestro, de los padres, bien está que incorporéis el perro a la familia. Pero si el objetivo es fundamentalmente la estimulación de Joaquín, creo que debéis pensarlo antes.
Un saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21