Estimada Carmen:
No es con ánimo de crear una polémica con el que respondo a tu mensaje, pero me siento en la necesidad de aclarar algunas ideas respecto a la maestra-sombra, puesto que a mi modo de ver el supuesto beneficio a corto plazo de esta medida supone un perjuicio a largo plazo.
Sé que en muchos colegios de Hispanoamérica obligan a los padres a introducir una maestra-sombra en clase para admitir a los niños con síndrome de Down (digo maestra porque suele ser una mujer la profesional que asume ese papel). En principio puede parecer positivo: una acompañante del niño que lo ayuda en su proceso de inclusión, le va ayudando a resolver sus problemas y le cuida y apoya en lo que requiera. La profesora de clase tiene una preocupación menos, pues hay alguien que se ocupa del niño.
Sin embargo, no es la maestra-sombra ni la profesora de clase quienes me preocupan a mí, sino el propio niño. ¿En el parque también ha de estar presente una maestra-sombra para cuando juegue con otros niños y tenga problemas con ellos? ¿Y en el supermercado? ¿Y en las fiestas de cumpleaños? ¿Y en las reuniones familiares? ¿Por qué en la escuela tiene que tener una persona que le ayude y en las demás situaciones de la vida no?
No se trata de colocar a una persona al lado del niño para que le solucione sus problemas, sino de enseñarle a resolverlos enfrentándose a distintos retos. No se trata de cuidarle en su proceso de inclusión sino de proporcionarle herramientas para que sepa defenderse en diferentes entornos. El gran problema de la maestra-sombra es que crea una gran dependencia y el niño, cuando acaba la escolaridad, no sabe defenderse por sí mismo y busca la ayuda de la maestra-sombra en cuanto tiene una dificultad. Y lo digo con conocimiento de causa pues este efecto se está produciendo ya en muchos niños mayores que tuvieron siempre maestro-sombra a su lado.
Supongo que el documento que tienes defiende la figura del maestro-sombra con diferentes argumentos. Pero el tema de la independencia del niño es fundamental, salvo que queramos que toda la vida tenga a alguien junto a él resolviendo sus problemas.
Insisto, de nuevo, en pedir disculpas, pues tú has tomado tu decisión y tienes tus razones para seguir con la medida, pero considero esencial que todo el mundo valore los factores a favor y en contra de cada medida educativa tomada.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21